Según
su director, José Carlos León, la conclusión de que “el horario de trabajo no
está adaptado a las políticas de prevención de riesgos laborales” ha sido la
principal a la que se ha llegado en el Encuentro La organización del trabajo y calidad de vida: propuestas para su
conciliación, que se ha celebrado en la Sede Iberoamericana Santa María de
La Rábida de la Universidad Internacional de Andalucía entre el 21 y el 23 de
julio.
León
afirmó que “al ser algo intangible, provoca escepticismo y ni siquiera se
contempla en las centrales sindicales”. Además, son pocos los estudios
empíricos existentes en España, aunque “existen estudios internacionales que
demuestran que los turnos nocturnos afectan al sueño, generan problemas
cardiovasculares y gastrointestinales, e incluso, aumentan el riesgo de padecer
cáncer de mama”.
Otra
de las conclusiones a las que ha llegado tanto el profesorado como el alumnado
del encuentro es que el peor turno en lo que a incidencia sobre la salud se
refiere es el trabajo a turnos que incorpora el nocturno, si bien no es tan
perjudicial cuando la rotación es rápida. Le sigue el trabajo de noche.
Las
propuestas surgidas en el encuentro para menguar estos problemas son: evitar
los turnos de noche cuando no son estrictamente necesarios o acortarlos; la
existencia de doce horas de recuperación entre turnos; impedir los ciclos del
tipo noche-mañana, mañana-tarde o tarde-noche; prohibir los turnos largos;
flexibilizar los horarios atendiendo a las características particulares;
facilitar la participación de los trabajadores en la planificación de horarios;
y la vigilancia continuada de la salud de las personas que trabajan de noche.
También
se han realizado propuestas para los trabajadores: descansar antes del turno de
noche, así como cenar antes de entrar en el trabajo; evitar el café en
abundancia; llevar una buena alimentación; etc.
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