** Entrevista realizada por Amalia Ramos, estudiante en prácticas de la UNIA

Sonriente, generoso y a la velocidad de un torbellino. Así accede el profesor Luis Alberiko Gil-Alaña a concedernos una entrevista. No tiene mucho tiempo. La econometría apremia, y el tiempo más, cuando se viene desde Navarra a Huelva. Es solícito. No dice que no. Sortea barreras en su apretada agenda para conceder unas palabras a la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), institución universitaria en la que lleva impartiendo docencia desde hace diez años de forma ininterrumpida.

Recientemente, la Universidad de Huelva (UHU) ha concedido el Doctorado Honoris Causa a este catedrático de Economía de la Universidad de Navarra, docente del Máster interuniversitario en Economía, Finanzas y Computación, de la UNIA y la UHU, que cuenta con más de 500 publicaciones indexadas y está en la séptima posición en la lista de autores con mayor número de citas en España; aspectos que avalan la trayectoria de este experto en análisis de series temporales y procesos de integración fraccional.

Alberiko ha desarrollado su investigación en instituciones como la London School of Economics, la London Business School, el European University Institute o la Humboldt-Universität zu Berlin. Entre sus numerosas publicaciones, recuerda especialmente la de su primera investigación, porque fue la base de todos los trabajos posteriores.

Como consejo a las nuevas generaciones de docentes e investigadores, este profesor confía en dos factores de éxito: la curiosidad intelectual y la capacidad de trabajo. Y asegura que “la curiosidad nos mantiene en movimiento y el esfuerzo constante nos lleva lejos”. Aunque dice que la edad ya pasa factura -ríe-, la modestia de este profesor no le permite entender lo valiosa que resulta su aportación docente.

Como buen estudioso de las series temporales, Alberiko ordena cronológicamente su tiempo, visualiza su trayecto cual secuencia de datos, y marcha a Navarra. Dice un hasta pronto a Huelva y regresa convencido de que ha aportado algo y lo seguirá haciendo. 

Siempre que un estudiante aprenda, siento que mi misión está cumplida", dice mientras se retira, porque la ciencia no espera, y un Doctorado Honoris Causa representa el punto de partida para seguir formando.