La literatura tiene la capacidad de revivir épocas lejanas, pero la libertad creativa no justifica la falsificación del pasado. Esta es la advertencia principal que ha realizado José Calvo, doctor en Historia moderna por la Universidad de Granada (UGR) y director del encuentro Historia y novela histórica, que se celebra en Jerez de la Frontera dentro de la programación de los Cursos de Verano de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) y en colaboración con el Ayuntamiento de Jerez de la Frontera y la Universidad de Cádiz (UCA).
En este sentido, Calvo aborda las fronteras éticas y metodológicas que separan la investigación académica de la recreación literaria. «En un libro de historia no se puede alterar lo que la documentación y los medios arqueológicos señalan. El historiador tiene la obligación de ser honrado y transmitir al público únicamente aquello que la documentación le permite afirmar», explica el especialista.
En contraste, el historiador precisa que en la narrativa ambientada en el pasado «existe mucha más libertad para ficcionar y crear elementos no reales», aunque siempre bajo una condición innegociable. «El límite que no se puede cruzar jamás en una novela histórica es alterar el hecho histórico. Aunque se puedan escribir ucronías sobre lo que habría ocurrido si el pasado hubiese sido distinto, en la novela histórica hay que mantenerse fiel al acontecimiento real», apunta.
Esta servidumbre a la realidad exige, a juicio de Calvo, una destreza técnica añadida para el escritor: «El lector que conoce la historia sabe de antemano el final del acontecimiento, por lo que el autor debe valerse de todos sus recursos narrativos para mantener la atención».
Rechazo al anacronismo y a la manipulación
Asimismo, alerta sobre los peligros de caer en el anacronismo o en el adoctrinamiento ideológico al ambientar una trama en siglos anteriores. «Una buena novela histórica debe enmarcar la acción dentro del marco real en el que se produce. Se pueden introducir personajes ficticios, pero estos deben estar ambientados según los valores y el perfil de su época. Por ejemplo, en el siglo XV el honor era un valor predominante, mientras que en el siglo XXI prima el dinero», expone. Del mismo modo, subraya el deber de respetar el lenguaje y la espiritualidad de cada era, evitando juzgar a nuestros antepasados con la escala moral del presente.
Como ejemplo, el autor ilustra este compromiso con el rigor factual a través de sus propias obras, recordando cómo en su novela La ruta infinita asumió el reto de visibilizar a Juan Sebastián Elcano como el verdadero artífice de la primera vuelta al mundo tras la muerte de Magallanes. Asimismo, al abordar la Guerra de Sucesión, defiende la necesidad de desligar la contienda de mitos contemporáneos: «No fue una guerra de España contra Cataluña, sino un conflicto dinástico y civil por situar en el trono a un Borbón o a un Austria».
Poner en valor la historia de España
«El historiador no puede tomarse las libertades del novelista, pero el novelista histórico sabe que está condicionado a ser estrictamente respetuoso con los hechos acaecidos», resalta.
Para concluir, el director del encuentro apela a una revisión sin complejos de la trayectoria histórica del país: «La lección principal que debemos extraer es reivindicar los momentos particularmente brillantes de nuestra historia apasionante sin quedarnos únicamente en los momentos oscuros. Somos herederos de un pasado extraordinario del cual no debemos sentirnos avergonzados, sino aprender a poner en valor lo que hicieron nuestros antepasados», finaliza.
Calvo destaca el valor del diálogo entre la universidad y la literatura de consumo masivo que promueven los seminarios de la UNIA.
Historia y novela histórica
El encuentro Historia y novela histórica se celebra del 15 al 17 de septiembre. Su objetivo es valorar en su justa medida la importancia del elemento histórico, además del literario, que nos ofrecen los novelistas que cultivan este género; averiguar hasta dónde llega la libertad del novelista en el tratamiento histórico o hasta donde son admisibles las libertades para no faltar al calificativo de históricas que se da a estas novelas sin perder de vista que para que sean consideradas históricas han de guardar unos determinados cánones.
Cuenta con la participación como ponentes de los escritores Javier Moro, Luis Zueco Jiménez, Rosario Raro, Sandra Aza, Gonzalo Giner, Francisco Javier Negrete y Jorge Molist; y de docentes del ámbito universitario como Gloria Lora, de la Universidad de Sevilla (US), y José Luis Corral Lafuente, de la Universidad de Zaragoza (UNIZAR).