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24 Nov, 2016
nov 24 2016

Manuel Torres ofrece un curso sobre conflictos en la Universidad de Santiago de Cali

El vicerrector de Relaciones Institucionales, Internacionales y Coordinación, Manuel Torres, habla en Santiago de Cali sobre «Estrategias para la inclusión en el posconflicto»

El catedrático de Historia del Derecho y vicerrector de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), Manuel Torres, lleva años dedicado a estudiar el conflicto. Pero no como un asunto negativo. Al fin de cuentas, dice, “los seres humanos somos conflictivos por naturaleza. Para entender cualquier conflicto es necesario preguntarse cómo se han desarrollado los conflictos a lo largo de la historia, cuál es su naturaleza, su psicología, quiénes son sus protagonistas y cuáles son sus dinámicas”.

Con el propósito de explicar en profundo este tema, Manuel Torres llegó a la Universidad Santiago de Cali, como parte del Convenio del Marco de Rábida con la Universidad Internacional de Andalucía. El experto dictará la conferencia «Estrategias para la inclusión en el posconflicto» y ofrecerá un «master class» para egresados sobre ese mismo tema.

A pesar de que Colombia lleva más de medio siglo de conflicto interno, parece que aún no dimensionamos lo que realmente significa este término...

Es que para entender el posconflicto hay que primero preguntarnos por aquellas situaciones en las que no hemos sido capaces de resolver pacíficamente un conflicto. Qué es lo que aún no hemos podido sanar como sociedad. Solo después de eso se puede pensar en un posconflicto. Es decir, en una rendición de cuentas, reconstrucción de sociedad y reincorporación a la vida civil. Primero hay que entender la teoría del conflicto, porque los seres humanos somos conflictivos por naturaleza y luego sí entender la teoría del perdón y de la reconciliación, que es fundamental en el posconflicto. A la Universidad Santiago de Cali vengo a dar algunas claves de reconstrucción, rehabilitación, desarme y reintegración a la vida civil y política. Hago una revisión teórica desde situaciones como el conflicto vivido con ETA y el IRA.

¿Qué tiene en común la situación que vive Colombia hoy a lo que han vivido en España con el ETA y en Irlanda con el IRA?

La negociación en Colombia se parece, de alguna manera, al proceso que se vivió con el IRA. Es que con ETA no hubo nunca un proceso de negociación. En el caso del ETA lo que hubo fue una declaración de comunicar el cese definitivo de la violencia. En principio, por la presión de la propia sociedad vasca que cada vez entendía menos el comportamiento violento de este grupo. Por lo que había un gran rechazo. Pero con ETA nunca se pactó la rendición, la entrega de armas, ni una negociación política o de responsabilidades. Es una situación que quedó en el limbo. El gobierno ha iniciado dos veces esas negociaciones, pero nunca se llegó a un acuerdo o a una mesa de negociaciones. En el caso del IRA hubo muchos intentos de negociación, por lo menos unas tres.

En el caso colombiano, los acuerdos han tenido una fuerte resistencia en un amplio sector de la población...

La oposición es un elemento clásico de cualquier negociación en el posconflicto. Si uno revisa el caso de España, hay un sector de la sociedad que habla de reconciliación y de por ejemplo acercar a los presos que están en cárceles lejanas a unas más próximas. Pero hay otro sector que está absolutamente en contra y no ve con buenos ojos un acercamiento a este grupo y solo quieren condenas.

Siendo así, ¿le sorprendió que ganara el NO en el reciente Plebiscito de Colombia?

La verdad me sorprendió que ganara el No y con eso descubrí mi gran desconocimiento de la sociedad colombiana. Sabía que había oposición a los acuerdos, pero no como para que se quedara con un 51% de los votantes del Plebiscito. Lo que creo es que no hubo una buena didáctica y explicación de los acuerdos. Y que antes de la firma ante el mundo de los mismos, debió hacerse una fuerte labor pedagógica para explicar el conflicto y el alcance de los acuerdos. No era concebible que se firmara un acuerdo que aún no contaba con el respaldo de la población.

¿Cómo explicar que se impusiera el No cuando se trataba de poner fin a un conflicto tan extenso y que ha dejado más de 6 millones de víctimas?

Estoy seguro de que el voto de la mayoría fue emocional, mucha de la gente que votó de verdad no perdona los crímenes de guerra cometidos por las FARC, algunos porque han sido víctimas; también había unas élites que vieron peligrar sus intereses económicos y políticos. Y en muchos otros casos la gente votó a manera de censura al gobierno de Santos. La democracia es muy complicada.

¿Qué es realmente el posconflicto? Algunos aseguran que esa fase aún no ha iniciado. Otros expertos creen que ya Colombia transita ese camino...

Se lo voy a responder con la frase de un autor español que escribió una novela sobre el final de la Guerra Civil en España: “Ha estallado la paz”. Un conflicto es fácil de empezar y de hacer, lo difícil es lo que viene después. Un proceso de perdón, de reconocimiento de la culpa, de incorporación a la vida social y política de personas que llevan décadas fuera de la sociedad. El posconflicto es una tarea que debe emprender toda la sociedad colombiana con ayuda si quiere de la sociedad internacional porque el conflicto afecta a esa sociedad internacional. Cuando antes se incorporen las personas que han dejado las armas a la vida civil, social política y cultural es más fácil comenzar a construir el posconflicto; no es sano de ninguna manera dejarlos mucho tiempo en ese limbo sin saber cómo rehacer la vida después de haber militado en las armas.

¿Qué implica el inicio del posconflicto?

Reconocer el daño causado, pedir perdón a las víctimas, reparar en la medida de lo posible. Después de eso, el compromiso de todos es ayudarles a reincorporarse a la vida civil a esas personas que habían tomado el camino de las armas. Y eso, claro, puede generar muchas susceptibilidades: gente que diga ‘yo, que he sido un buen ciudadano, no he recibido esos mismos beneficios’.

¿Qué casos exitosos de posconflicto se conocen?

El caso de la antigua Yugoeslavia; hoy Croacia. Allí se han superado algunas situaciones de conflicto con ayuda de gran parte de la sociedad. Muy distinto al caso de España y el final de la Guerra Civil que terminó con cuarenta años de dictadura. Por eso nos ha tomado mucho tiempo hacer que la sociedad se normalice. Eso implicó que varios sectores y partidos hicieran una renuncia colectiva a muchas de sus pretensiones para poder conseguir la transición a la democrática. Aun así, tenemos muchos problemas por falta de memoria histórica y de víctimas de la guerra que nunca aparecieron. La verdad es que en el mundo estamos en pañales en materia de posconflicto.

¿No hay posconflicto sino hay memoria?

Es cierto. Y esa es una de las asignaturas pendientes que tenemos en España. La memoria significa reconocer lo que ha pasado. Y que cada uno responda por lo que ha hecho. De alguna manera, todas las partes creen que tienen la razón, cuesta trabajo ponerse en los zapatos del antagonista, pero hay que hacerlo. Es la gran tarea que tenemos por delante.

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