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30 Nov, 2011
Nov 30 2011

Víctor Pina presentó en la Sede de La Rábida su libro sobre Cuba y la II República Española

La Rábida, 30 de noviembre de 2011. La Sede de La Rábida de la Universidad Internacional de Andalucía fue el lugar elegido por  Víctor Pina Tabío para presentar su libro ‘Cuba y la II República Española: la experiencia revolucionaria de Víctor Cardoso (1910-1958).

Dentro del Foro-UNIA-Diálogos en la Internacional, y presentado por el especialista del siglo XX, de la Universidad de Huelva, Cristóbal García, se desarrolló en la hemeroteca de la Sede de La Rábida una charla-coloquio a cargo del historiador y documentalista cubano Víctor Pina Tabío: Miembro de la Sociedad Cubana de Historia de la Ciencia y la Tecnología. Componente de la Asociación para la creación del Archivo de la Guerra Civil. Las Brigadas Internacionales. Los niños de la guerra. La Resistencia y el exilio español (AGE), quien expuso detalladamente la importancia de la II República en Cuba a través de personajes relevantes de ambas partes del Atlántico.

Víctor Pina Cardoso, a quien se refiere el libro, fue un personaje clave para la revolución cubana. Fundador del Club de Aviación de Cuba, aeromodelista, alumno del primer curso de paracaidismo de Cuba y el primer cubano con licencia de piloto de vuelo sin motor. Activo periodista aeronáutico y primer becario de la Organización de la Aviación Civil Internacional, fue condecorado con el máximo galardón en Cuba en 1957.

Funcionario gubernamental de la aviación civil de Cuba fue el desencadenante que facilitó sus actividades revolucionarias. Miembro de la secretaria Comisión Militar del Partido Comunista, logró ser jefe de las organizaciones de la ayuda cubana en defensa de la II República Española y posteriormente en el apoyo a los republicanos españoles en la lucha contra el franquismo.

En 1959, inmediatamente al triunfo de la Revolución Cubana, se le asignaron importantes tareas, como recoge el libro, al lado del comandante Ernesto Che Guevara, como la Seguridad del Estado y con el comandante Raúl Castro creó la Fuerza Aérea Revolucionaria y la Dirección de la Aviación Civil. Proveniente de una familia importante de Camaguey, se convirtió en una persona carismática que activamente participó en reclutar voluntarios  para las Brigadas Rojas Internacionales.

Víctor Pina, participó, según el libro de Tabío, en la Guerra Civil Española  en 1939 en actividades de inteligencia. Terminó en Moscú recibiendo grandes condecoraciones por las experiencias realizadas.

 La defensa de la República Española, el levantamiento franquista, la masacre de los aviones fascistas contra el pueblo español fueron temas de debate en la tertulia de la UNIA; sin embargo, se llegó a la conclusión de que aún hoy día episodios similares ocurren en varios “oscuros rincones” del mundo. A las heridas sin cicatrizar de una contienda hispana siguieron nuevas laceraciones provocadas por el mismo fenómeno, el imperialismo.

También se puso de manifiesto, la independencia colectiva, el patriotismo urgente, la redención cívica, debate  entre  relaciones arte y política. El factor económico que conlleva los avances del imperialismo, particularmente, en su variante más destructiva y decadente, el fascismo.

El Libro de Víctor Pina pone de manifiesto como la  Revolución Española inmediatamente alentó corazones en todo el mundo, pero especialmente impulsó las rojas inquietudes de los revolucionarios latinoamericanos. En Cuba la conmoción fue fuerte: “El sentirse comprimido por una violenta dictadura hacía desatar las esperanzas de liberación de diferentes maneras y las fuerzas izquierdistas anhelaban profundos cambios luego de la frustración provocada por el naufragio violento de la Revolución del 33. La advertencia del éxito logrado a partir de la unidad de diversas fuerzas contra la reacción alentó las ansias de continuar adelante”.

Después de mucho debate, opiniones diferentes se llegó a la conclusión en el Foro-UNIA que: “Si los dirigentes de los partidos revolucionarios cubanos hubieran sabido aplicar a Cuba la gran lección de España, lejos de aferrarse a una idea insurreccional no posible por el momento, darían a la tarea de exigir una constitución popular dentro del marco de la lucha por ampliar las libertades democráticas, agrupando al pueblo cubano que cobraría confianza y fortaleza con lo que hubiera ganado en indignación y empuje para lograr por la fuerza cuanto necesitara. Llegado ese momento, las masas serían el soporte de la insurrección, producto de sus deseos y de su experiencia”.

Finalmente, resumir que “para los hispanoamericanos, unidos a España por un fortísimo vínculo sanguíneo e histórico, la experiencia de agónicos siglos de injusticia fortalece la comprensión carnal que se ha ido produciendo. “¿Quién podría entender mejor la razón del campesino de Andalucía que el indio de Bolivia? ¿Quién saber de agresiones del poder económico mejor que el negro antillano? ¿Quién sentir más de cerca la injusticia de un pueblo ofendido y maltratado por castas reaccionarias que quien es maltratado y ofendido por tiranías torpes y crueles?. Hay algo indiscutible, España era el destino del mundo; más cercano, más preciso, más enérgico, el destino de Hispanoamérica”.