¿Cómo puede un médico ver el metabolismo de un tumor o diferenciar el Parkinson de otra enfermedad?

La clave está en los radiotrazadores: moléculas radiactivas capaces de transformar procesos invisibles en imágenes claras y medibles.

Lejos de ser un concepto abstracto, forman parte del trabajo diario en hospitales y centros de investigación. Gracias a ellos se logran diagnósticos más tempranos y terapias mucho más personalizadas.

En este artículo descubrirás qué son, cómo se producen y por qué son esenciales en la práctica clínica actual.

Qué es un radiotrazador

Un radiotrazador (o trazador radiactivo) es una sustancia que contiene un radionúclido emisor de radiación y se administra al paciente para seguir un proceso biológico o dirigirse a una diana molecular concreta. Si esa formulación cumple estándares de calidad farmacéutica (esterilidad, pureza, identidad y ausencia de pirógenos) puede usarse en clínica y entonces se denomina radiofármaco.

Para que su distribución en el organismo pueda interpretarse en clínica, el radiotrazador necesita equipos capaces de detectar su radiación y convertirla en imagen útil: Tomografía por Emisión de Positrones (PET) y Tomografía por Emisión de Fotón Único (SPECT).

PET: 

Utiliza radiotrazadores emisores β+. Cuando el positrón se aniquila con un electrón se generan dos fotones de 511 keV en direcciones opuestas que el sistema detecta en coincidencia.
La imagen se reconstruye con algoritmos actuales —incluyendo TOF (time‑of‑flight) y correcciones por atenuación y dispersión— para obtener un volumen tridimensional de la distribución del trazador.

SPECT: 

Se basa en radionúclidos que emiten fotones γ directamente (p. ej., 99mTc —tecnecio-99m— con 140 keV). Una gammacámara con colimadores selecciona la dirección de llegada de esos fotones y construye la imagen a partir de su conteo.
La proyección se reconstruye tomográficamente para obtener el volumen. De este modo, el radiotrazador aporta la señal biológica y PET/SPECT la convierten en imagen clínica; procesos como metabolismo tumoral, perfusión miocárdica o expresión de receptores pasan a ser mapas cuantificables útiles para diagnóstico y, en su caso, para planificar terapia.

Proceso que hay que seguir para que pase de radiotrazador a radiofármaco

Para poder administrarse a un paciente, el radiotrazador debe convertirse en radiofármaco: un preparado estéril, identificable y seguro, fabricado y liberado bajo GMP (Good Manufacturing Practices) con controles documentados.

Producción del radionúclido

Para disponer de un radiofármaco es necesario primero generar el radionúclido, es decir, el átomo radiactivo que servirá de marcador. Esto puede lograrse de varias formas:

Marcaje y formulación

Una vez producido el radionúclido, es necesario unirlo a una molécula portadora (fármaco, péptido o anticuerpo) que actúe como vector biológico. A este proceso se le llama marcaje.

Normalmente se realiza en sistemas automatizados dentro de hot cells, que protegen al operador y aseguran un entorno estéril. Para ello se emplean módulos de radioquímica que combinan el radionúclido con el precursor farmacéutico.

Tras el marcaje, el preparado atraviesa varias etapas:

Control de calidad (QC)

Antes de que el preparado pueda dispensarse, cada lote debe superar pruebas de calidad que confirmen que es realmente el radiofármaco deseado y que cumple los requisitos de seguridad:

Liberación del lote

Por qué es clave para la práctica clínica

Convierte procesos biológicos en imágenes medibles que permiten cuantificación (por ejemplo, SUV —standardized uptake value— en PET). Permite ver funciones invisibles a la anatomía: metabolismo, perfusión o unión a receptores.

Detecta enfermedad de forma precoz: los cambios moleculares suelen preceder a los anatómicos, facilitando diagnósticos tempranos y estadificación precisa.

Une diagnóstico y tratamiento: la misma diana puede localizarse con imagen y tratarse con un radionúclido terapéutico (teragnosis).

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Tipos de radiotrazadores

Una vez entendido qué es un radiotrazador y cómo se hace visible en clínica, conviene distinguir sus principales tipos. No se clasifican solo por la tecnología de imagen que utilizan, sino también por la función biológica que marcan y por la finalidad clínica con la que se emplean.

Según la modalidad de imagen

Radiotrazadores para PET (emisores β+). Se caracterizan por emitir positrones, que generan dos fotones de 511 keV detectados en coincidencia. Ejemplos:

Radiotrazadores para SPECT (emisores γ). Emite fotones gamma directamente, detectados por la gammacámara con colimación. Ejemplos:

Según la diana biológica

Según la finalidad clínica

Diagnósticos. Son los más habituales, empleados para localizar, caracterizar o monitorizar enfermedad. Incluyen FDG, PSMA, DOTATATE, MDP, ioflupano, entre muchos otros.

Terapéuticos (o teragnósticos). Usan el mismo vector que un trazador diagnóstico, pero unido a un radionúclido que emite radiación terapéutica. Ejemplos:

Cómo se elige el radiotrazador en la práctica clínica

La selección de un radiotrazador no es automática. Depende de varios factores que combinan biología, tecnología y logística. Estos criterios son los que orientan al equipo médico y al físico en cada caso.

Criterios principales de elección

Mini-escenarios para entender la lógica

Usos clínicos de los radiotrazadores

Oncología

18F-FDG. Refleja metabolismo glucídico elevado típico de muchos tumores. Indicada para estadificación, respuesta al tratamiento y detección de recidiva. Requiere ayuno y control de glucemia para una cuantificación fiable; para el físico médico, la cuantificación (SUV) guía seguimiento y respuesta; las inflamaciones pueden dar falsos positivos.

PSMA (68Ga-PSMA / 18F-PSMA). Dirigidos al antígeno de membrana prostática (PSMA); presentan alta sensibilidad en recurrencia bioquímica con PSA bajo y en estadificación de alto riesgo. Abren la vía teragnóstica con 177Lu-PSMA.

Somatostatina (68Ga-DOTATATE / DOTATOC). Marcaje de receptores de somatostatina (SSTR) en tumores neuroendocrinos; la expresión de SSTR puede ser heterogénea según el grado tumoral, por lo que la indicación y la interpretación requieren correlación histológica.

Neurología

123I-ioflupano (SPECT). Trazador dopaminérgico útil para diferenciar enfermedad de Parkinson de síndromes parkinsonianos atípicos.

18F-FDG (PET). Patrones metabólicos característicos en demencias (Alzheimer, frontotemporal, etc.), como soporte a la clínica y a la imagen estructural.

Amiloide y tau (PET). Visualizan depósitos proteicos; su uso se circunscribe a indicaciones específicas y a investigación en evolución.

Cardiología

99mTc-sestamibi / tetrofosmina (SPECT). Evaluación de perfusión miocárdica para detectar isquemia y valorar extensión de enfermedad coronaria.

13N-amoníaco / 82Rb (PET). Cuantificación de flujo coronario y valoración de microcirculación, con impacto en decisiones intervencionistas.

18F-FDG (PET). Identificación de miocardio hibernado (viable) que puede recuperar función tras revascularización.

Seguridad y dosimetría

La práctica clínica con radiotrazadores se rige por ALARA. Trabajar con radiotrazadores exige integrar la protección radiológica en cada paso: desde la preparación del paciente hasta la manipulación del material. Lo importante no es memorizar cifras, sino aplicar rutinas que reduzcan la dosis al mínimo necesario.

En el paciente

En el personal sanitario

El físico médico como figura clave

La producción de radionúclidos, su control de calidad y la aplicación clínica de los radiofármacos confluyen en un punto común: la necesidad de un profesional que comprenda tanto la física como la práctica hospitalaria. Ese profesional es el físico médico, figura clave en equipos multidisciplinares donde la seguridad, la precisión y la trazabilidad son irrenunciables.

Asumir este papel implica ir más allá del conocimiento teórico: es integrar la lógica de producción, los principios de radioprotección y la interpretación de la imagen para tomar decisiones con impacto real en la atención al paciente. Formarse en esta perspectiva abre la puerta a un perfil sólido y competitivo en un campo donde la especialización marca la diferencia.

Diploma de Experto en Fundamentos de Física Médica 

Este programa ofrece una visión integral de la disciplina: desde la medida de la radiación y los equipos de radiodiagnóstico hasta la dosimetría clínica, la radiobiología y la protección radiológica. Combina fundamentos físicos con aplicaciones prácticas en radioterapia, medicina nuclear y diagnóstico por imagen. Su fase presencial intensiva se desarrolla en Baeza, con un enfoque aplicado al trabajo hospitalario y a la preparación para la especialización en Radiofísica Hospitalaria.

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