El recurso agua se ha convertido en el principal factor de producción y en el requisito imprescindible para el capital internacional a la hora de valorar e invertir en fincas rústicas en la península ibérica, situándose muy por encima de la localización geográfica tradicional.

Así lo pone de manifiesto João Maria Seabra da Costa, ingeniero agrónomo por el Instituto Superior de Agronomía de Lisboa y especialista en la valoración de activos agrícolas en la firma Savills, en el encuentro Perspectivas de la olivicultura: retos y estrategias económicas, celebrado en la Sede Antonio Machado de Baeza (Jaén) dentro de la programación de los Cursos de Verano de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA).

Seabra explica cómo el modelo de olivar superintensivo está transformando las reglas de juego en el sector gracias a su elevadísima eficiencia y capacidad de mecanización. «Al día de hoy, la mano de obra es un factor de producción cada vez más escaso y difícil de tener en nuestras fincas, por lo que el olivar superintensivo se torna más mecanizado y eficiente. De esta manera, las producciones y la rentabilidad son mucho más altas y conseguimos producir mucho más con menos», señala.

Un refugio estratégico para la inversión global

Respecto a la posición de España y Portugal en el mapa internacional de la inversión agraria, el experto subraya el papel protagonista que desempeña la región ibérica para los grandes fondos e instituciones mundiales.

«La península ibérica ya lo era antes, pero hoy en día es cada vez más un punto estratégico para todos los inversores mundiales en agricultura. Esto se debe a la seguridad de agua que tenemos y a que es un territorio políticamente muy estable, sin guerras ni conflictos. Es un destino que reúne todo lo que busca un inversor internacional o las grandes instituciones», afirma.

A pesar de que el agua sigue siendo la exigencia prioritaria, Seabra pone en valor los significativos avances técnicos que se están logrando en nuestro país para optimizar cada gota y valorizar otras tipologías de cultivo: «Con los nuevos avances que se están haciendo, especialmente aquí en España con el olivar de secano, la situación ha cambiado un poco y seguimos mejorando en cada etapa. Siempre continúan apareciendo aspectos por desarrollar, comprender y aprender».

El agua y el 'know-how' como ejes de rentabilidad

En cuanto a las prioridades a la hora de determinar el valor real de un activo agrícola, el especialista pone el foco en la disponibilidad hídrica combinada con la tecnología. «Yo creo que el agua es lo que cuenta más. Al final, el agua representa el 70% de lo que se va a producir. La tecnología nos ayuda enormemente a ser más eficientes y a reducir los gastos de agua, pero el elemento indispensable sigue siendo el agua», relata.

En un contexto marcado por la volatilidad de los precios agrícolas y el encarecimiento de los costes de insumos, Seabra reitera que la garantía de la rentabilidad a largo plazo reside en la máxima eficiencia en los rendimientos y en el mantenimiento de unos umbrales mínimos de precio que respalden las inversiones.

Para concluir, el ponente lanza una reflexión sobre el verdadero factor diferenciador que incrementa el valor de las explotaciones agrarias en el mercado actual: «El punto clave es la técnica, el asesoramiento y el conocimiento que se aprende en estos foros. Al final, puede haber un volumen muy alto de inversión institucional en la península ibérica, pero lo que realmente da valor a la tierra es el know-how y el conocimiento que tienen los profesionales; de esa forma se valoriza el campo».