La sede de La Rábida de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) ha acogido el curso Del Terruño a la mesa: vinos y vinagres del Condado de Huelva con sabor a Doñana, que se ha celebrado del 14 al 17 de julio.
El codirector del curso Carlos Ibáñez ha explicado que “se ha pretendido que el alumnado disfrute y conozca bien la historia, tradición y el día a día de los caldos del Condado onubense”. Así, ha remarcado que se ha realizado “un curso muy práctico, que ha combinado ponencias con profesionales del sector, además de visitas y catas-maridajes, que han hecho que el alumnado pueda llevarse un buen sabor de boca de los productos que aquí se elaboran”.
En este sentido, ha expuesto que “este curso siempre lo queremos relacionar con los maridajes y diferentes contrastes que puede tener la gastronomía con los diferentes vinos y vinagres que se elaboran y la alimentación. Además de mostrar cómo son los diferentes tipos de vinos, las diferencias de las denominaciones de origen y conocer el sello de calidad y garantía que te ofrece la denominación geográfica”. A lo que ha añadido que el curso está “enfocado al tema medioambiental, el entorno de Doñana, con esa agricultura sostenible que se está desarrollando en el Condado y esos viñedos de secano que están protegiendo y sosteniendo el entorno, y la conservación de fauna y flora de Doñana”.
El programa del curso ha llevado al alumnado a visitas como las realizadas, en la jornada del miércoles, al Observatorio del Lince Ibérico, en el Espacio Natural de Doñana; así como a las bodegas Juncales y Sauci, con una “cata-maridaje con diferentes vinos y productos de la provincia de Huelva; y una cata de los diferentes vinos generosos y su elaboración”.
En La Rábida han podido desarrollar diferentes ponencias y experiencias sensoriales como la de Cristina Tierno, profesional del sector, con `Maridajes del sur. El vino del Condado de Huelva y la gastronomía onubense’, en la que han realizado un maridaje de vinos, vinagres y alimentos, para aprender cómo mezclar esos sabores de forma adecuada. También, sobre Doñana y el viñedo, y cómo la vid en el Condado de Huelva ayuda a la conservación de la reserva de la biosfera, de mano de Ana Villa, de la Fundación Doñana 21.
En opinión de esta experta, Doñana no es sólo marismas y aves migratorias; también son cepas, lagares y un vino que cuenta la historia de una tierra. “Mi ponencia ha tratado la parte patrimonial y ambiental del viñedo en Huelva, que está profundamente ligado a Doñana”, ha afirmado Villa, reconociendo que el cultivo de la vid no es solo una práctica económica, sino, además, es un gesto de continuidad histórica. “Para entender el viñedo aquí, hay que remontarse al Neolítico”, ha comentado
“Me he criado en una bodega. Mis primeros recuerdos están ahí”, ha recordado, al tiempo que reconocía que “no había paredes claras entre lo doméstico y lo productivo. Todo era una unidad. Nuestra identidad nace ahí”. Villa ha defendido que “conservar la esencia es complicado, pero necesario”. “No se trata de vivir en el pasado, sino de beber de él. Si lo olvidamos, despreciamos nuestro legado. Y eso sería perder no solo nuestra historia, sino también nuestra capacidad de inspirar el mañana”, ha concluido.
Según los codirectores, Manuel Infante y Carlos Ibáñez, los estudiantes han podido conocer, de primera mano, la elaboración de los jóvenes blancos y tintos del Condado onubense de mano de José Joaquín Contreras, de Bodegas Contreras Ruiz; o las marcas protegidas y la importancia de la calidad diferenciada en vinos y vinagres europeos de mano del actual presidente del Consejo Regulador de las denominaciones de origen protegida Condado de Huelva, Vinagre del Condado de Huelva e IGP Vino Naranja del Condado de Huelva, Vicente Pérez.
En una escena que bien podría pertenecer a una novela de Javier Cercas o de Santiago Posteguillo, un hombre con traje institucional, acostumbrado a los rigores del Parlamento andaluz, se sienta en un aula histórica de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), no como protagonista de una sesión política, sino como alumno. Es Jesús Aguirre, presidente del Parlamento de Andalucía, quien confiesa que la novela histórica es su “debilidad”. Yo sueño con todos los personajes que leo, los vivo intensamente”, ha afirmado en una entrevista.
Detrás del político, del exconsejero, del médico y del alto cargo institucional, se revela el lector insaciable, el hombre que lee hasta altas horas de la noche, sumergido en las páginas que reviven imperios, batallas, exilios y esperanzas humanas. Es en la novela histórica donde Aguirre encuentra su refugio, su consuelo, su escuela más viva.
La excusa para esta inmersión emocional es el curso de verano `Historia y novela histórica´, que la UNIA ha celebrado en su sede de La Rábida. Pero la verdadera motivación va mucho más allá, ya que, según ha explicado: “me enganché a la novela histórica hace muchos años y he aprendido mucha historia gracias a las novelas”.
Aguirre se ha referido a la sede de la UNIA en La Rábida, afirmando que “el continente es espectacular”, al tiempo que recordaba que ya conocía la sede de Baeza. Y en referencia al “contenido” del curso, ha comentado que ha estado “dos o tres días he estado impregnado y vinculado con escritores, viviendo sus libros, viviendo sus historias que son, al fin y al cabo, mis historias también, son las historias de todos”.
Este encuentro con autores, con quienes ha compartido debates, anécdotas y análisis de las obras que ya había leído como lector anónimo, ha tenido para él un sabor profundamente íntimo. “Comentar sobre los libros con sus propios autores es muy gratificante”, ha señalado.
Para Jesús Aguirre, “aquel que no sabe su pasado le resulta muy difícil hacer una proyección de futuro”. “Yo soy más de historia novelada – ha reconocido--, cuando leo un libro de novela histórica me fijo en que esté muy bien delimitada la parte histórica y la parte de novela”
De hecho, no descarta escribir un libro autobiográfico —una deuda pendiente consigo mismo—, aunque lo dice con una mezcla de pudor y determinación, que suele acompañar a este tipo de proyectos personales.
El catedrático de Historia Medieval y autor de más de una veintena de novelas históricas José Luis Corral considera que “las catedrales góticas no se miran, se experimentan”. “Cuando entras, la luz que se filtra por las vidrieras, las columnas que se elevan como si buscaran el cielo, los colores que envuelven el espacio... Todo te obliga a detenerte. Es un lugar fuera del tiempo”, ha afirmado en una entrevista realizada tras intervenir en el curso de verano de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) en La Rábida, sobre `Historia y novela histórica´.
Para el escritor, estas construcciones no son solo una hazaña arquitectónica, sino “el espejo del alma medieval, que siguen hablando al presente con una fuerza estética, emocional y simbólica difícil de igualar”.
Su reflexión va más allá de la historia del arte y ha aseverado que “la catedral gótica nos fascina porque representa un universo completo. Es el edificio más importante de cualquier ciudad medieval con sede episcopal. Simboliza el orgullo de una comunidad, la creencia compartida en un proyecto común, el deseo de trascendencia. Y, además, está pensada para conmover”. Esa mezcla de monumentalidad, espiritualidad y diseño armónico es, según Corral, lo que convierte a estos espacios en “materia viva” para la novela histórica.
Estas ideas fueron compartidas por el historiador con el alumnado del curso y, lejos de limitarse a una lección académica, ofreció una inmersión personal en lo que llama “la geografía emocional del gótico”. En su novela El Número de Dios, por ejemplo, explora la construcción de una catedral a través de la relación amorosa entre un arquitecto y una pintora, donde el propio edificio se convierte en reflejo de ese vínculo humano.
Corral reconoce que mantiene una relación especial con algunas catedrales. “En España, las de Burgos y León han sido esenciales para mi trabajo narrativo --ha reconocido--. En Europa, la de Notre-Dame de París es una referencia constante. Pero si tuviera que elegir hoy una catedral como símbolo, sería la de Colonia. No solo por su valor arquitectónico, sino porque sobrevivió a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Se mantuvo en pie, y eso la convierte en emblema de la permanencia del arte, del espíritu que no se rinde”.
Y, aunque afirma no ser una persona especialmente espiritual, admite que pocas experiencias igualan la de entrar en una catedral gótica. “No es solo el espacio físico. Es lo que sientes: una sensación de plenitud, de paz, de algo que no se puede explicar con palabras. Eso es lo que tiene que recoger la novela histórica cuando habla del gótico: no solo los datos, sino la emoción”, ha concluido.
Llegó el jazz a la noche de La Rábida gracias al programa Cultura Abierta de mano de Iván ‘Melón’ Lewis trío. El patio trasero de la residencia universitaria de la sede de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) ha sido escenario de una noche memorable en la que el jazz ha enamorado a cada presente.
El original proyecto jazzístico Luces y sombras ha llenado la noche rabideña de sones únicos con los que los espectadores han podido disfrutar de un repertorio compuesto en su mayoría por obras originales. Y es que la depurada técnica de cada integrante, la delicadeza de cada pieza y la magia creada en el escenario han servido para levantar al público de sus sillas tras el espectáculo.
Más ‘luces’ que ‘sombras’ en un concierto que será difícil de olvidar por los presentes, ya que las únicas sombras que se han visto han sido las proyectadas por los músicos y sus instrumentos en perfecta sintonía con las armonías y su público.
Y es que tomando como punto de referencia sus raíces cubanas, Iván ‘Melón’ Lewis Trío es uno de los proyectos más sólidos y originales del panorama jazzístico actual. Enmarcados en una línea fresca y contemporánea, que bebe del legado heredado de grandes maestros como Lecuona, Bola de Nieve, Bebo y Chucho Valdés. Un legado que ha revivido en La Rábida el placer por la escucha del jazz en directo.
La Sede de La Rábida de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) ha sido esta semana el escenario, dentro de la programación de cursos de verano, del encuentro sobre Cortometrajes de bajo coste, todo un reto, en el que profesionales activos del sector han exprimido su experiencia con el alumnado asistente.
Dentro de las diferentes ponencias, el técnico de iluminación Ángel Roberto Cuervo, que ha desarrollado su carrera profesional en teatro, televisión y cine; ha destacado “la importancia de la organización del trabajo en el inicio de un rodaje: cómo plantear el principio de materiales, localizaciones, seguridad en el trabajo; pasando por la base de la iluminación, basándose en fotogramas de películas muy conocidas, desgranando la parte técnica como de qué forma se ha iluminado, qué elementos se utilizaron, de qué forma se ve… Porque no hay que olvidar que nosotros estamos iluminando para la cámara”.
En este sentido, ha indicado que se ha pasado de la parte teórica a la práctica, aprovechando el trabajo grabado con la directora Maider Oleaga en La Rábida, sabiendo cómo utilizar elementos sencillos para la iluminación de las escenas tanto en exterior como interior.
Un trabajo conjunto y enlazado durante todo el encuentro, que los ponentes han agradecido, “la iniciativa de poder ofrecer este tipo de cursos tan especializados y prácticos, en los que el alumnado puede aprender los trucos que hemos podido adquirir en el oficio”, ha señalado este especialista.
Por su parte, el profesor de Educación Mediática de la Universidad de Málaga Francisco Marcos Martín ha comentado de su ponencia en La Rábida que aporta "una visión educomunicativa sobre la IA, para relacionarnos con ella de forma eficiente, responsable y escéptica”, con el objetivo principal de “facilitar herramientas de inteligencia artificial generativa para realizar producciones audiovisuales de bajo coste". "Me centré en tres fases: preproducción, producción y postproducción”, ha indicado.
Asimismo, ha destacado que “la IA contribuye, fundamentalmente, como un asistente aventajado en cualquiera de las fases de producción. La IA no se cansa, es rápida y creativa, acorta los tiempos de ejecución de las tareas y reduce el impacto económico que supone una producción audiovisual”.
En esta línea, ha apuntado que “la IA no es una amenaza, siempre y cuando esté presente en todo el proceso el factor humano, porque la IA no debe trabajar sin la supervisión humana, sin la emoción y el pensamiento crítico, aspecto únicos y exclusivos de la inteligencia natural”. A lo que ha añadido que “la IA es una amenaza si la utilizamos desde la ignorancia, esto nos lleva a aceptar cualquier respuesta o a plagiar, o si se utiliza sin ética y sin valores cívicos y educación mediática algorítmica”. Su ponencia eminentemente práctica se ha centrado también en facilitar diferentes herramientas de la IA para que profesionales y estudiantes puedan trabajar en su cortometraje de ‘bajo costo’.
El encuentro , dirigido por la fotógrafa María Clauss, ha congregado en la UNIA a profesionales como Manuel Hidalgo, de la productora La Claqueta y a directores laureados como Mª del Carmen Jiménez, Maider Oleaga y José María Martínez , y cuenta con el patrocinio de la Diputación de Huelva, el Colegio Profesional de Periodistas de Andalucía en Huelva y de la Asociación de la Prensa de esta provincia.
El escritor Andrés Nadal, director del curso de verano `Escritura práctica de novela´, que se imparte esta semana en la sede de La Rábida de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), ha afirmado en una entrevista que “parece contraintuitivo, pero el talento no es lo esencial para escribir”. En su opinión, “lo esencial es el conocimiento técnico, como en la música, como en la pintura; sin técnica no hay arte. Y escribir es un arte que se aprende”.
Nadal parece disfrutar desmontando mitos. No cree en la inspiración como “chispa divina, ni en la idea romántica del escritor tocado por el genio”, sino en la planificación, en el “conflicto” narrativo, en la claridad de propósito y en la definición de públicos objetivos. Y también, en la reescritura como parte natural del proceso creativo.
Para este profesor la creación de una novela comienza con “una idea mínima, casi una semilla”, que se convierte en título que ya orienta el tono, el conflicto o la dirección del texto, y se transforma en un primer borrador lineal. “Esa primera versión es para que el autor entienda su historia. Después, vendrá la segunda versión, donde ya puede jugar con los tiempos narrativos para generar impacto. Pero antes hay que tener claro qué se quiere contar”, ha explicado.
Entre los errores más comunes que observa en los escritores noveles están dos que considera fatales: no planificar y no incluir conflicto. “Aunque el estilo sea brillante y los personajes estén muy bien perfilados, una novela sin conflicto ni estructura no se sostiene. Y eso es irremediable. Sin planificación, lo que se escribe puede ser elegante, pero no será eficaz”, ha añadido.
En este sentido, ha alertado sobre un fenómeno más frecuente de lo que parece: escritores con buenas historias, que acaban frustrados por no haber invertido tiempo en desarrollar la técnica. “El gran riesgo es que esas personas se queden por el camino --señala--. La frustración aparece cuando te das cuenta de que tienes algo que contar, pero no sabes cómo hacerlo. Y entonces la historia se diluye”.
Por eso, su primer “mandamiento” para quien quiera escribir no es sentarse a hacerlo, sino leer. “Sin lectura, no hay escritura posible. Después, el escritor debe preguntarse qué quiere contar y a quién se lo va a contar. No hay novelas universales. Toda historia necesita un público definido”, ha agregado.
Ante la pregunta sobre las conocidas “musas”, Andrés Nadal muestra su ironía: “la musa existe, claro, pero pesa menos de lo que creemos. La inspiración es solo un 10%. El 90% restante es trabajo, constancia y técnica. Es transpiración, no iluminación”.
Ni horarios fijos ni rituales mágicos; las condiciones ideales para escribir no existen, según dice. “Cada escritor tiene sus métodos y sus manías --afirma--. Lo importante no es encontrar el momento perfecto, sino perder el miedo y empezar. Lo demás se aprende”.
Al salir de su clase se oyen términos como estructura, tono, punto de vista, clímax narrativo. Nadal no solo enseña a escribir: enseña a construir. Porque en su “taller de palabras”, escribir no es sentarse a esperar a que llegue la musa. Es aprender a invocarla “con método”.
El magistrado de la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional Eugenio Frías ha comentado que, cuando en un proceso judicial entra en juego una actuación médica, el papel del perito se vuelve “esencial”, ya que su informe técnico permite al tribunal comprender aspectos clínicos complejos y determinar si ha existido o no una mala praxis. Así lo ha explicado en una entrevista concedida con motivo de su participación en el curso de verano sobre peritación de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) en La Rábida.
Asimismo, ha subrayado la importancia de una prueba pericial “bien fundamentada, clara y objetiva”. “La prueba pericial no es un complemento, es una herramienta esencial. Sin ella, en muchos casos, sería imposible acreditar los hechos que sustentan una reclamación judicial”, sostiene Frías.
El magistrado abordó el papel central que desempeña el informe pericial, especialmente en el ámbito sanitario, donde los jueces deben tomar decisiones sobre aspectos médicos altamente técnicos y no siempre con conocimientos especializados.
“El perito —añade— no está para opinar, sino para explicar. No basta con emitir un juicio experto. El perito debe justificar sus conclusiones, especificar los antecedentes valorados, los métodos empleados y responder con claridad a las preguntas planteadas por las partes y el tribunal. El dictamen debe ser comprensible para quienes no son especialistas en medicina ni odontología, y eso exige una capacidad de síntesis y comunicación nada sencilla”.
Su intervención formó parte del curso La prueba pericial médica y odontológica, que la UNIA ha diseñado como respuesta a un contexto judicial donde la especialización sanitaria se cruza cada vez más con la responsabilidad legal. En un entorno de creciente judicialización de la práctica clínica, la figura del perito médico o dentista se convierte en un actor indispensable, en opinión del magistrado, quien considera, además, que ejercer esa función implica más que saber medicina: requiere formación en derecho procesal, habilidades de comunicación y un profundo respeto por los principios deontológicos que rigen el proceso judicial.
Según ha explicado Frías, existen dos grandes tipos de prueba pericial: la de parte —aportada por los litigantes junto a su demanda— y la designada judicialmente, cuando es el propio juzgado quien elige al perito. En ambos casos, la imparcialidad es obligatoria, ha recalcado, agregando que “el perito jura objetividad y, si existen dudas sobre su neutralidad, el sistema judicial tiene vías para fiscalizar su actuación”.
En el caso de que dos informes periciales lleguen a conclusiones opuestas, es el tribunal quien debe valorar cuál de ellos resulta más fiable, y para ello se atiende a la solidez de la metodología, la claridad del razonamiento, la experiencia del perito y la lógica interna del dictamen ha explicado el magistrado, añadiendo que “la pericia aporta aquello que el Derecho por sí solo no puede alcanzar: el conocimiento técnico. A través de ella se construye la convicción judicial sobre los hechos y se determina si hay o no responsabilidad. Por eso, en el ámbito sanitario, su papel es insustituible”.
La Sede de La Rábida de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) acoge el curso de verano sobre Peritación médica y odontológica en el que se dan cita profesionales del sector sanitario y del jurídico, especializados en esta área, en la que “se pretende que los compañeros puedan enfrentarse a situaciones jurídicas de una forma más pausada, que adquieran este tipo de conocimientos que no sueles ejercitar en la práctica diaria”, han determinado sus directores.
Y es que “esta formación cumple una triple función como es el servicio al ciudadano, la ayuda en el proceso de esclarecimiento y aclaramiento en el acta del juez en un proceso, y un servicio al profesional, si sufre, por ejemplo, una falsa denuncia”, ha indicado el co-director y presidente del Colegio Oficial de Dentistas, Víctor Núñez.
En este sentido, el doctor por la Universidad Complutense de Madrid Bernardo Perea ha presentado en su ponencia “la metodología del procedimiento que permite realizar la actividad pericial, lo que sería un examen pericial del inicio al final”. Perea ha añadido que “respecto al papel de la ética y deontología en la peritación, es el pilar central de la práctica sanitaria, médica y odontológica, pero hay que remarcar que los valores éticos son el motor tanto de la asistencia clínica como de la pericial”. Para ello, “básicamente he tratado de mostrar la sistemática que se sigue en la Escuela de Medicina Legal de Madrid, desde hace mucho tiempo, adaptada en la medida de lo posible a la actividad tanto odontológica como médica”, ha incidido.
Este curso está codirigido por la presidenta del Colegio de Médicos de Huelva, Mercedes Ramblado; Juan Manuel Fernández, presidente del Colegio Oficial de Dentistas; Víctor Núñez, y el asesor jurídico de ambos órganos colegiados, José María Mora.
Entre las ponencias destacadas se han tratado experiencias como la valoración del juzgador, por Eugenio Frías, de la Sala de lo Contencioso de la Audiencia Nacional; la ética y deontología en la peritación, de mano de Bernardo Perea; la valoración del daño, con Cristina Sánchez; el funcionamiento de los Institutos de Medicina Legal, con Mª del Carmen Álvarez, del Instituto de Medicina Legal, y la experiencia en los tribunales con Joaquín Lucena, entre otros.
El encuentro, del 14 y 15 de julio, ha versado sobre la importancia del peritaje para ayudar a esclarecer casos de reclamaciones judiciales o quejas de los pacientes frente a los profesionales; también para detectar y actuar ante situaciones que perjudican a los pacientes, recordando casos como los de Idental o Dentix, donde intervino también el Colegio de Odontólogos, y por último, como apoyo a los profesionales ante reclamaciones injustificadas.

La directora y guionista Maider Oleaga considera que hacer cine no empieza con una cámara ni con un guion, sino con una convicción profunda: la de tener algo que decir y confiar en cómo decirlo. “El cine nace del deseo. No del dinero, ni de la técnica, ni de la industria”, asegura con firmeza una de las voces más personales del cine independiente actual.
Alejada de discursos triunfalistas o estrategias de mercado, Oleaga defiende una creación cinematográfica basada en la intuición, la honestidad y el compromiso con uno mismo. “He trabajado en cortos sin presupuesto y en producciones con grandes equipos. Pero los que más me han marcado han sido aquellos donde seguí mi instinto, sin preocuparme por el resultado comercial. Eso es lo que de verdad me ha llenado”, ha manifestado.
La cineasta participa esta semana como ponente en el curso `Cortometrajes de bajo coste: todo un reto´, dentro de la programación de verano de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) en su sede de La Rábida. Allí, comparte con estudiantes y profesionales no solo claves técnicas, sino una ética del cine hecha de perseverancia, comunidad y libertad creativa.
“Si no tienes medios, necesitas rodearte de personas con la misma pasión que tú”, ha subrayado, añadiendo que, en sus inicios, “lo más valioso fue encontrarme con gente que amaba el cine tanto como yo; nos ayudábamos, montábamos cortos por las noches, compartíamos tiempo y ganas. Y eso sigue siendo igual de importante hoy”.
Frente a quienes buscan el éxito a través de recetas prefabricadas, la cineasta ha insistido en que “No hay reglas en el arte. Puedes tener un elenco espectacular y un equipo brillante y que la película no funcione. Lo que sí te puede hacer diferente es no traicionarte, seguir tu camino, aunque no encaje en lo esperado. Ahí es donde puede surgir algo único”.
La directora también ha destacado la importancia de cada etapa del proceso, especialmente la pre y la post producción de sonido, que califica como “la más creativa y a menudo la más olvidada”. Para ella, el cine no se limita a lo que se ve, sino que se construye también con lo que se escucha, se intuye y se decide en la sombra.
Con una trayectoria consolidada y un enfoque coherente con sus principios, Maider Oleaga anima a quienes empiezan a lanzarse sin miedo: “Si tienes una idea, hazla. Aunque no tengas recursos. Aunque nadie la entienda al principio. El cine no necesita permiso, necesita impulso”, ha concluido.
El arte visceral no encorsetado. El arte del sentimiento puro sin cortapisas. El arte flamenco, que “cuando sacude los prejuicios, es más flamenco que nunca”. El patio trasero de la residencia universitaria de la sede de la Universidad Internacional de Andalucía en La Rábida ha acogido el espectáculo Peón Coronado que ha llenado de aplausos la noche rabideña.
Un espectáculo en el que el flamenco se entrelaza con la danza contemporánea, potenciándolo al nivel de hipnótico gracias a la perfecta coordinación de Rocío Barriga, Lucía Vázquez y Gero Domínguez, con la música de Nano Barrera.
Una metáfora de la vida convertida en un espectáculo que no deja indiferente a ningún espectador. La Rábida ha vibrado con cada paso, con cada movimiento en el tablero de estas tres piezas de ajedrez (el rey, la reina y el peón) que han danzado en una guerra simbólica de poder y libertad.
El público ha podido disfrutar con cada movimiento, descubriendo como el peón, inicialmente insignificante, se transforma en reina, encarnando la revolución feminista y la lucha por la igualdad. El evocador espacio sonoro que envuelve el espacio, la obra y el espectador, ha acompañado a los bailarines que han revelado el poder oculto en las piezas más inesperadas, en un tablero donde cada paso ha sido una verdadera metamorfosis.