

Alumnado de Latinoamérica y España del curso de gobernanza de cooperativas destaca que el intercambio multicultural abre nuevas vías para modernizar las estructuras de la economía social
Los participantes en este Curso de Verano valoran la oportunidad de compartir experiencias para adaptar buenas prácticas de sostenibilidad y digitalización a la realidad local de sus países
La formación en Gestión de la gobernanza de cooperativas, enmarcada en la programación de los Cursos de Verano de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), reúne a profesionales, docentes y directivos del sector de la economía social para abordar los retos de sostenibilidad, transparencia y modelos de decisión asociativos.
Entre el alumnado participante se encuentran perfiles procedentes de Latinoamérica y España que han hallado en este encuentro una plataforma para intercambiar buenas prácticas y analizar las diferencias culturales y de gestión entre el cooperativismo europeo y el americano.
Sadan Solano, docente e investigador de la Escuela de Administración Pública de la Universidad de Costa Rica, explica que la motivación para inscribirse responde al compromiso académico con el entorno social. «Estamos en el diplomado para aprender y generar conocimientos que podamos llevar a la universidad para aplicarlos y apoyar a las organizaciones de la economía social y solidaria, fortaleciendo sus capacidades dentro de nuestra responsabilidad con la sociedad», señala.
Respecto a las diferencias entre modelos, el docente costarricense subraya la importancia del trabajo articulado. «Los principios universales del cooperativismo son esos, universales, pero existen diferencias y buenas prácticas. En Costa Rica lo que más hace falta es la generación de solidaridad y apoyo mutuo entre las cooperativas para resolver los problemas de mejor manera, algo en lo que España tiene mucha experiencia», afirma. Asimismo, resalta que el mayor reto de trasladar el modelo europeo radica en «aprender a trabajar en red y entender que juntos somos más, ya que a veces trabajamos más en solitario».
Por su parte, Celia Álvarez, representante de la Cooperativa de Ahorro y Crédito Jardín Azuayo de Ecuador, valora la experiencia formativa como un impulso para el fortalecimiento institucional. «Como cooperativistas aplicamos los principios y valores cooperativos, y obviamente son nuevas experiencias que estamos viviendo. Es algo que te motiva a decir las cosas, a hacer las cosas y a decir: "Yo sí puedo continuar"», manifiesta.
Álvarez incide en la transparencia y la responsabilidad como pilares fundamentales para el futuro de las organizaciones. «Son principios muy fundamentales hoy en día en los que tenemos que basarnos, y en todo momento la responsabilidad de la transparencia nos va a caracterizar siempre», expresa la participante ecuatoriana, quien califica el programa como «una experiencia de vida que estando aquí podemos comprender, sentir y palpar».

En el ámbito agroalimentario español, Antonio Jesús Ávalos, consejero de la cooperativa Oleand Manzanilla Olive de La Puebla de Cazalla (Sevilla), destaca el valor de ampliar la visión estratégica para quienes proceden de la gestión directa en el campo. «Necesitas tener otra visión de lo que es una gobernanza y este curso me sirve para ampliar mis conocimientos. Ver la dinámica de compañeros de otros países sobre cómo gobiernan o cómo tienen el organigrama ha sido de lo que más me ha llamado la atención», subraya.
Ávalos pone el foco en la necesidad de afrontar el relevo generacional en los órganos de decisión. «En la gobernanza de las cooperativas tiene que haber un relevo generacional porque los jóvenes tienen otra forma de pensar; tienen más tecnología, piensan más en la inteligencia artificial y el marketing, sin descuidar el trabajo a lo que se dedica la cooperativa», detalla. A su juicio, el modelo ideal pasa por una gobernanza «más plural, donde haya personas conservadoras por la edad y también personas con el impulso de la juventud».
Por último, los tres participantes coinciden en señalar que el intercambio multicultural propiciado por la UNIA abre nuevas vías para enriquecer y modernizar las estructuras de la economía social a ambos lados del Atlántico, demostrando que en el cooperativismo «juntos siempre vamos a ser mejores».

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