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Biorremediación: qué es, cómo funciona y aplicaciones

06 Agosto 2026

La biorremediación es un conjunto de técnicas que utiliza microorganismos, plantas, hongos u otros sistemas biológicos para reducir, transformar o inmovilizar contaminantes presentes en suelos y aguas. Su objetivo es aprovechar procesos naturales para recuperar medios afectados por hidrocarburos, pesticidas, disolventes, metales u otras sustancias potencialmente dañinas.

Su eficacia depende del tipo de contaminante, de las condiciones ambientales y del organismo empleado. Por ello, no existe una única forma de aplicar la biorremediación: pueden utilizarse tratamientos directamente en el lugar contaminado o sistemas controlados en los que el material se extrae para su tratamiento.

Qué es la biorremediación

La biorremediación es el conjunto de técnicas que emplea organismos vivos o procesos biológicos para reducir la presencia, la movilidad o la toxicidad de contaminantes en el medio ambiente. Se utiliza principalmente en suelos, aguas subterráneas, aguas residuales y sedimentos afectados por actividades industriales, agrícolas, mineras o por vertidos accidentales.

Su finalidad es favorecer la recuperación de estos entornos mediante la acción de microorganismos, plantas, hongos u otros sistemas biológicos. Estos organismos pueden actuar de forma natural o mediante intervenciones diseñadas para mejorar las condiciones del proceso, por ejemplo aportando nutrientes, oxígeno o microorganismos seleccionados.

El término biorremediador se utiliza para referirse al organismo o conjunto de organismos que participa en la recuperación del medio contaminado. Puede tratarse de una bacteria capaz de degradar hidrocarburos, una planta que acumula determinados metales o un hongo cuyas enzimas transforman compuestos orgánicos.

No todos los contaminantes se eliminan del mismo modo. Algunos compuestos orgánicos pueden degradarse hasta convertirse en sustancias más simples. Otros se transforman en compuestos menos tóxicos o más fáciles de tratar. En el caso de determinados metales, que no pueden biodegradarse, los organismos pueden inmovilizarlos, reduciendo su movilidad, o extraerlos del suelo mediante su acumulación en tejidos vegetales. Por tanto, la biorremediación no siempre hace desaparecer el contaminante, sino que busca reducir su impacto y facilitar la recuperación ambiental.

Cómo funciona la biorremediación

La biorremediación funciona aprovechando la capacidad de determinados organismos para interactuar con los contaminantes presentes en el medio. Según el tipo de sustancia y las condiciones del entorno, estos organismos pueden degradarla, transformarla, inmovilizarla o favorecer su extracción.

Los microorganismos, especialmente bacterias y arqueas, participan en muchos de estos procesos mediante su metabolismo. Algunos utilizan compuestos orgánicos, como determinados hidrocarburos, como fuente de carbono o energía y los convierten en sustancias más simples. En otros casos, transforman químicamente el contaminante y reducen su toxicidad o movilidad. Las plantas pueden absorber ciertos elementos a través de las raíces, acumularlos en sus tejidos o estabilizarlos en el suelo. Los hongos, por su parte, producen enzimas capaces de actuar sobre moléculas orgánicas complejas y también pueden influir en la movilidad de algunos contaminantes.

La eficacia del proceso depende de que existan unas condiciones adecuadas. El oxígeno es necesario en los tratamientos aerobios, mientras que otros procesos se desarrollan en ausencia de él. El pH y la temperatura condicionan la actividad de los organismos y la velocidad de las reacciones. La humedad facilita el transporte de nutrientes y contaminantes, especialmente en el suelo.

También es importante que haya suficientes nutrientes para mantener la actividad biológica. Sin embargo, aunque un contaminante esté presente, puede no estar disponible para los organismos. Esta accesibilidad se denomina biodisponibilidad y puede disminuir cuando la sustancia queda adherida a las partículas del suelo o se encuentra en zonas difíciles de alcanzar.

Por ello, antes de aplicar una técnica de biorremediación es necesario analizar tanto el contaminante como las características físicas, químicas y biológicas del medio.

Qué organismos se utilizan en la biorremediación

La biorremediación puede apoyarse en distintos organismos capaces de degradar, transformar, inmovilizar o extraer contaminantes. La elección depende del tipo de sustancia, del medio afectado y de las condiciones ambientales.

Microorganismos biorremediadores

Las bacterias son los organismos más utilizados por su capacidad para adaptarse a ambientes diversos y participar en la degradación de compuestos orgánicos como hidrocarburos, disolventes o determinados pesticidas. Algunas actúan en presencia de oxígeno y otras desarrollan procesos anaerobios.

Las arqueas también intervienen en ambientes extremos o con poco oxígeno, donde pueden participar en transformaciones químicas que afectan a la movilidad o toxicidad de algunos contaminantes. En muchos tratamientos no actúa una única especie, sino consorcios microbianos formados por varias poblaciones que trabajan de manera complementaria.

Plantas y fitorremediación

La fitorremediación utiliza plantas para recuperar suelos, sedimentos o aguas contaminadas. Algunas especies absorben contaminantes a través de las raíces y los acumulan en sus tejidos. Otras los estabilizan en el terreno, reduciendo su movilidad y evitando que se dispersen.

Cuando los contaminantes se acumulan en la parte aérea de la planta, la biomasa puede retirarse para extraerlos del emplazamiento. Este proceso resulta especialmente útil con determinados metales, aunque su eficacia depende de la especie vegetal, la profundidad de las raíces y la concentración presente.

Hongos y micorremediación

La micorremediación aprovecha la capacidad de determinados hongos para actuar sobre contaminantes orgánicos. Su micelio se extiende por el medio y libera enzimas capaces de transformar moléculas complejas, como algunos hidrocarburos, colorantes o pesticidas.

No obstante, su aplicación depende del contaminante, del hongo utilizado y de las condiciones del entorno, por lo que los resultados obtenidos en laboratorio no siempre pueden trasladarse directamente a escala real.

Tipos de biorremediación

Los tipos de biorremediación pueden clasificarse según dos criterios principales: el lugar en el que se realiza el tratamiento y la forma en que se favorece la actividad de los organismos. Esta distinción es importante porque términos como in situ, ex situ, bioestimulación y bioaumentación no describen exactamente lo mismo.

Según dónde se realiza el tratamiento

La biorremediación in situ se aplica directamente en el lugar contaminado, sin necesidad de excavar el suelo o extraer el agua para tratarla en otra instalación. Puede emplearse en suelos, sedimentos o aguas subterráneas mediante técnicas que favorecen la actividad biológica en el propio emplazamiento. Su principal ventaja es que reduce el movimiento de materiales, aunque ofrece menos control sobre variables como la temperatura, la humedad o la distribución de los nutrientes.

La biorremediación ex situ requiere retirar el material contaminado para tratarlo en condiciones más controladas. En el caso de los suelos, puede implicar excavación y tratamiento mediante biopilas o sistemas similares. En aguas, puede utilizarse la extracción y posterior tratamiento en biorreactores. Este enfoque permite controlar mejor las condiciones del proceso, pero suele exigir más manipulación, transporte e infraestructura.

Según cómo se favorece el proceso

La atenuación natural monitorizada aprovecha los procesos biológicos que ya ocurren en el medio sin introducir modificaciones intensivas. No consiste en dejar actuar la contaminación sin control, sino en verificar mediante análisis periódicos que la concentración, toxicidad o movilidad de los contaminantes disminuye.

La bioestimulación busca mejorar la actividad de los microorganismos presentes mediante la incorporación de oxígeno, nutrientes, agua u otras sustancias necesarias para favorecer su metabolismo.

La bioaumentación, en cambio, consiste en añadir microorganismos o consorcios microbianos seleccionados cuando los organismos autóctonos no son suficientes para desarrollar el proceso con la eficacia necesaria.

Qué contaminantes pueden tratarse con biorremediación

La biorremediación puede aplicarse a distintos tipos de contaminantes, aunque su eficacia depende de la composición de la sustancia, su concentración, las condiciones del medio y la capacidad de los organismos utilizados.

Contaminantes orgánicos

Los contaminantes orgánicos son los más adecuados para los procesos de biodegradación. Entre ellos se encuentran determinados hidrocarburos derivados del petróleo, algunos pesticidas, ciertos disolventes y compuestos orgánicos presentes en aguas residuales. Los microorganismos pueden utilizar algunas de estas sustancias como fuente de carbono o energía y transformarlas en compuestos más simples.

Sin embargo, no todos los contaminantes orgánicos se degradan con la misma facilidad. La estructura química, la toxicidad y la biodisponibilidad pueden limitar la velocidad y el alcance del tratamiento.

Metales y metaloides

Los metales y metaloides no pueden biodegradarse, ya que son elementos químicos que no desaparecen mediante la actividad biológica. En estos casos, la biorremediación puede reducir su movilidad o toxicidad mediante procesos de inmovilización, estabilización, precipitación o acumulación en plantas y microorganismos.

Contaminantes persistentes y mezclas complejas

Algunos compuestos persistentes presentan una baja biodegradabilidad o permanecen fuertemente unidos al suelo y los sedimentos. Las mezclas de contaminantes también pueden dificultar el proceso, especialmente cuando unas sustancias inhiben la actividad biológica. Por ello, estos casos requieren una evaluación específica y, en ocasiones, la combinación de tratamientos biológicos, físicos o químicos.

TIPO DE CONTAMINANTE QUÉ PUEDE HACER LA BIORREMEDIACIÓN
Hidrocarburos Degradar parte de los compuestos
Pesticidas Transformar o degradar algunos
Disolventes Favorecer su degradación en determinadas condiciones
Metales y metaloides Inmovilizar, estabilizar o extraer
Mezclas complejas Requieren un estudio específico

Aplicaciones de la biorremediación

La biorremediación puede aplicarse en distintos medios contaminados, siempre que las condiciones permitan la actividad de los organismos y el contaminante sea susceptible de degradación, transformación, inmovilización o extracción.

Biorremediación de suelos contaminados

En suelos afectados por hidrocarburos, pesticidas u otros compuestos orgánicos, pueden emplearse microorganismos para favorecer su degradación. El tratamiento puede realizarse directamente en el emplazamiento o después de excavar el material y trasladarlo a biopilas u otros sistemas controlados. En presencia de metales, las plantas y los microorganismos pueden contribuir a reducir su movilidad o facilitar su extracción.

Biorremediación de aguas subterráneas

En los acuíferos contaminados pueden estimularse los microorganismos presentes mediante la incorporación de oxígeno, nutrientes u otras sustancias que favorezcan determinadas reacciones biológicas. Estas actuaciones requieren conocer el movimiento del agua, la distribución del contaminante y la posible dispersión de los productos de transformación.

Tratamiento de aguas residuales y superficiales

Los procesos biológicos se utilizan para reducir la carga de materia orgánica y tratar ciertos contaminantes presentes en aguas residuales. Pueden desarrollarse en biorreactores, humedales artificiales o sistemas con plantas y microalgas. Cuando los compuestos son persistentes o poco biodegradables, suele ser necesario combinarlos con tratamientos físicos o químicos.

Recuperación de espacios mineros e industriales

La biorremediación también puede intervenir en terrenos degradados por actividades mineras o industriales. En estos casos, se emplean plantas, microorganismos y enmiendas para estabilizar metales, reducir su movilidad o mejorar las condiciones del suelo. La elección de la técnica depende de la contaminación existente, la extensión del área y el uso previsto para el emplazamiento.

Ejemplos de biorremediación

La biorremediación puede aplicarse de distintas formas según el medio afectado y el tipo de contaminante. Estos ejemplos muestran algunas de sus aplicaciones más habituales.

EjemploProblemaTécnicaResultado esperado
Suelo contaminado con hidrocarburos Un terreno afectado por combustibles o aceites minerales. Se estimula la actividad de los microorganismos presentes mediante aireación, humedad y nutrientes, o se excava el suelo para tratarlo en biopilas. Reducir la concentración de los compuestos biodegradables y recuperar progresivamente la calidad del suelo.
Aguas subterráneas contaminadas Un acuífero afectado por disolventes u otros compuestos orgánicos. Se incorporan sustancias que favorecen la actividad microbiana y crean las condiciones necesarias para la degradación o transformación del contaminante. Disminuir su concentración, movilidad o toxicidad.
Fitorremediación de metales Un suelo con presencia de determinados metales o metaloides. Se cultivan plantas capaces de acumularlos en sus tejidos o estabilizarlos en la zona de las raíces. Reducir su dispersión o facilitar su retirada mediante la cosecha de la biomasa vegetal.
Recuperación de un espacio industrial degradado Un emplazamiento con varios contaminantes y condiciones ambientales alteradas. Se combinan microorganismos, plantas, enmiendas y sistemas de seguimiento. Mejorar las condiciones del suelo y reducir el riesgo ambiental hasta alcanzar los objetivos definidos para el terreno.

Qué se necesita para trabajar en biorremediación y tecnología ambiental

Trabajar en biorremediación requiere una formación científica o técnica que permita comprender tanto el comportamiento de los contaminantes como los procesos biológicos utilizados para tratarlos. Entre los perfiles habituales se encuentran titulados en Ciencias Ambientales, Biología, Química, Biotecnología, Geología e ingenierías relacionadas con el medio ambiente.

Además de conocimientos de microbiología y química ambiental, es necesario comprender el funcionamiento de los suelos y las aguas, el transporte de contaminantes y los factores que condicionan la eficacia de cada tratamiento. También resulta importante saber interpretar análisis de laboratorio, caracterizar un emplazamiento contaminado y seleccionar la técnica más adecuada según el tipo de sustancia, su concentración y las condiciones del medio.

La biorremediación forma parte de un proceso más amplio de gestión ambiental que incluye el diagnóstico inicial, el diseño del tratamiento, la monitorización y la comprobación de los resultados. Por ello, los profesionales de este ámbito suelen trabajar en equipos multidisciplinares vinculados con consultoría ambiental, gestión de aguas, recuperación de suelos, industria, administraciones públicas o investigación.

Para ampliar estos conocimientos, el Máster Universitario en Tecnología Ambiental de la UNIA ofrece formación especializada en contaminación y tratamiento de aguas, suelos contaminados, residuos, monitorización y tecnologías aplicadas a la recuperación ambiental.

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Preguntas frecuentes sobre biorremediación