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La inteligencia artificial y el futuro del trabajo

21 Enero 2026

¿Y si el problema no fuera que la IA te quite el trabajo, sino que te deje fuera del trabajo que importa?

La inteligencia artificial ya está integrada en el día a día de muchas organizaciones. No suele sustituir puestos de forma inmediata, pero sí está cambiando qué tareas se hacen, cómo se trabaja y quién participa en los procesos clave.

En este artículo vamos a ver cómo está afectando la IA al entorno laboral, qué tipos de tecnologías están detrás de esos cambios y qué riesgos profesionales existen si no sabes trabajar con ellas. 

¿Cómo afecta inteligencia artificial en el entorno laboral?

La investigación reciente es bastante consistente: la IA ya está cambiando el trabajo, sobre todo por cómo automatiza tareas concretas y reorganiza procesos dentro de las organizaciones. 

Los siguientes puntos resumen los efectos más repetidos en estudios y en informes de referencia:

La IA transforma el contenido de los puestos de trabajo

Los cambios se están viendo a nivel de tareas, no de profesiones completas. 

Un estudio del NBER (2025) mide qué ocupaciones concentran más tareas automatizables con IA y encuentra un patrón consistente: cuando la IA cubre una parte relevante del trabajo, esas tareas se reducen y el puesto se reconfigura hacia otras funciones. 

En su análisis, la exposición a la IA explica cerca de un 14% de la variación en el crecimiento del empleo por ocupación, por una combinación de reasignación interna y diferencias de adopción entre empresas.

Automatización de tareas rutinarias y estructuradas

La IA automatiza primero tareas repetibles y con reglas claras

Funcionan bien cuando el input está definido y el resultado se puede comprobar sin mucha interpretación. Por eso se aplica a cosas como resumir y ordenar información, clasificar documentos, redactar borradores, responder preguntas frecuentes y generar informes estándar.

Cambios en la distribución del trabajo dentro de las organizaciones

La IA está cambiando cómo se reparte el trabajo dentro de los equipos. 

Aparecen flujos “humano en el circuito”: la IA produce un borrador, una propuesta o un análisis, y una persona lo valida antes de usarlo. Esto desplaza carga desde perfiles que ejecutaban tareas de base hacia roles de revisión, control de calidad y coordinación. 

McKinsey describe este patrón como una integración de personas y sistemas donde el valor se concentra en orquestar el trabajo entre humanos y herramientas, no en usar la IA de forma aislada. 

Impacto desigual de la IA según el nivel de experiencia

Los efectos no son iguales para todos los perfiles

Un análisis del Stanford Digital Economy Lab (2025) muestra que los efectos se concentran en puestos de entrada dentro de ocupaciones expuestas a IA generativa. En esos roles se observa una reducción del empleo relativa.
El ajuste se produce sobre todo por una menor contratación en posiciones junior, ya que muchas de sus tareas iniciales pasan a resolverse con herramientas de IA.

Reconfiguración de roles y funciones profesionales

La IA está rediseñando roles existentes y creando funciones nuevas alrededor de su uso. 

Surgen roles nuevos ligados a datos y sistemas de IA, y otros puestos incorporan funciones distintas porque ahora trabajan con herramientas automatizadas. El Future of Jobs Report 2025 del World Economic Forum estima que, entre 2025 y 2030, esta transformación afectará a alrededor del 22% del empleo actual.

Incremento de la productividad en entornos con adopción de IA

Cuando la IA se integra en procesos reales, la productividad sube porque reduce tiempo en tareas de bajo valor: búsqueda de información, síntesis, borradores y preparación de documentos. 

La OCDE recoge que la mayoría de trabajadores que usan IA perciben mejoras de rendimiento en su trabajo diario. McKinsey matiza que el efecto no es uniforme: muchas empresas la usan, pero pocas la tienen integrada a escala, y ahí es donde se consolida la mejora.

Transformación de procesos de trabajo y toma de decisiones

La IA automatiza parte del análisis y empuja decisiones del día a día. Se usa para priorizar tareas, clasificar casos, detectar incidencias y sugerir acciones. 

El flujo cambia: el sistema propone y una persona valida cuando la decisión tiene impacto. Para controlar errores y sesgos, las empresas añaden revisión humana, reglas de validación y trazabilidad.

Tipos de IA que están cambiando el trabajo

LLMs

Los LLMs son modelos de lenguaje que generan texto prediciendo la siguiente palabra. Por eso pueden redactar, resumir y responder preguntas. Se entrenan con grandes volúmenes de texto y, en el trabajo, se usan como asistentes: les das contexto y devuelven una propuesta lista para revisar. Un ejemplo conocido es ChatGPT.

Con un LLM también se pueden crear agentes: asistentes configurados para una tarea concreta (por ejemplo, responder consultas internas o resumir documentación). Morgan Stanley desplegó un asistente basado en GPT para sus asesores, conectado a su base interna de investigación y documentación. Ahora, consultas que antes requerían hasta 30 minutos pasan a resolverse en segundos. La adopción entre asesores supera el 98%.

Automatizaciones con IA

Las automatizaciones con IA permiten encadenar tareas y procesos sin intervención manual continua. Combinan reglas (si pasa X, haz Y) con modelos de IA capaces de leer texto, clasificar información o generar contenido. Se usan para mover datos entre herramientas, procesar entradas, generar respuestas o activar acciones automáticamente dentro de un flujo de trabajo.

La herramienta estrella es N8N, una plataforma de automatización que muchas empresas utilizan para crear flujos personalizados conectando aplicaciones y modelos de IA.

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Con n8n es habitual automatizar tareas como recibir información, analizarla con un modelo de lenguaje, generar un resultado (un documento, un resumen, una respuesta) y enviarlo al sistema correspondiente.

Esto permite ejecutar procesos completos de forma automática, manteniendo control sobre cada paso del flujo.

Vibe coding

El vibe coding es una forma de desarrollar software describiendo en lenguaje natural lo que se quiere construir, en lugar de programar línea a línea. La IA traduce esa intención en código, lo ajusta y lo corrige a partir del feedback del usuario. Esto permite crear scripts, pequeñas aplicaciones y automatizaciones sin conocimientos técnicos avanzados.

Air France–KLM, por ejemplo, ha impulsado el desarrollo asistido por IA para que equipos no técnicos creen herramientas internas. Empleados de negocio pueden describir una necesidad concreta y obtener prototipos funcionales en poco tiempo, reduciendo los ciclos de desarrollo y descargando al área técnica de soluciones pequeñas y muy específicas.

Las herramientas más utilizadas son Cursor, que integra un modelo de IA directamente en el editor para generar y ajustar código a partir de descripciones, y asistentes como GitHub Copilot, que sugieren código en tiempo real mientras se trabaja.

Riesgos profesionales si no manejas herramientas de IA

No hace falta programar para trabajar con IA. Sí hace falta entender qué hace, qué no puede hacer y cuándo se equivoca. Si no, el riesgo no es “usar IA”, es usar IA sin control.

1.Dependencia ciega: Aceptar lo que propone el sistema sin revisar la base ni los límites. Esto lleva a errores evitables: respuestas incorrectas, conclusiones sin soporte o decisiones mal justificadas.

2.Pérdida de credibilidad profesional: Si no sabes explicar por qué aceptas un resultado de IA o por qué lo descartas, tu criterio queda en duda. En roles de coordinación o toma de decisiones, eso se nota rápido.

3.Quedarte fuera de procesos clave: Cuando la IA se integra en flujos de trabajo, quien no la maneja suele quedarse en la parte operativa. Menos participación en proyectos relevantes y más tareas de ejecución.

Referencias