fbpx
Lunes, 19 Julio 2010 20:04

José Chamizo: “No soy partidario de los centros de internamiento”

El Defensor del Pueblo Andaluz, José Chamizo, que participa en el encuentro ‘Inmigración ilegal: cooperación judicial en el ámbito de la Comunidad Europea’ de los cursos de verano que la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) imparte en La Rábida (Huelva), ha asegurado que no es partidario de los centros de internamiento y “entiendo que tendrían que cerrarlos todos”.

 A pesar de ello, Chamizo afirmó que “entiendo la legislación que existe, pero me parece que una persona, a partir de un proceso sancionador administrativo, no tiene que estar en una especie de cárcel”. Así, argumentó su pensamiento en que “estas personas no han cometido ningún delito”, lo que ejemplificó con el caso de los emigrantes que son enviados a estos centros por no tener documentación. Por otro lado, también quiso recalcar que sabe que “es la norma y los jueces tienen que aplicarla”, por lo que los considera “víctimas de la legislación vigente”.

En relación a los irregulares menores en situación de conflicto, añadió que “los que más me preocupan son los grupos, quienes se escapan de los centros y se pasan a la marginalidad, al tráfico de drogas y a la prostitución masculina”. Además mostró su interés por las personas que “pasan a pisos tutelados tras cumplir la mayoría de edad”.

Por otro lado, el Defensor del Pueblo hizo un repaso de los diferentes temas que trató en su ponencia. En relación a la inmigración, aseguró que “todo el dolor humano es un negocio”. De este modo, se refirió a la situación de las personas irregulares “de las que ha habido una explotación laboral excesiva, especialmente con “trabajadores del mundo agrario, de cadenas de restaurantes y de tiendas”. También destacó el caso de gente que “estaba trabajando de forma regularizada y ha caído en la irregularidad por no someterse a una situación de explotación laboral”.

En cuanto a la prostitución por parte de mujeres inmigrantes, señaló que “hay muchas que no sabían a qué venían” y han denunciado a determinadas redes –algunas ya desmanteladas- ante el defensor.

Según explicó Chamizo, la inmigración irregular “ha sufrido estafas de venta de permisos de trabajo en el país de origen, situación que ha acabado con los pocos fondos que pudiera tener una familia”. Así, añadió que “se están vendiendo contratos, tanto verdaderos como falsos”. Incluso apuntó el caso de algunos empresarios que “para dar un contrato, querían que el trabajador asumiera la deuda de la empresa”.

El defensor también aludió a su labor con los irregulares en temas como el traslado de cadáveres. De este modo, se plantearon “por qué las funerarias cobran unas cantidades tan altas por el traslado de los cuerpos a Marruecos” y tratan de “acabar con cualquier tipo de abuso”.

A pesar de estos casos, apuntó que “la inmigración es un fenómeno planetario que cuenta con 191 millones de personas  actualmente”, lo que “tiene consecuencias globalmente positivas para el desarrollo del país receptor”.

También analizó en el curso de inmigración la problemática de las mafias, ya que el 70-80% de los inmigrantes ilegales entran de forma ilegal en nuestro país con la colaboración de las mafias.

La magistrada de Enlace de Marruecos en España, Naziha Harrak de Omar, trató en su ponencia la inmigración desde el punto de vista de la colaboración internacional. Se centró en los derechos de los menores en Marruecos y las causas que promueven la inmigración hacia Europa.

El curso contará mañana con la presencia del comisario Francisco Gil Montero, jefe de la Oficina Central Nacional de la INTERPOL en España, que explicará cómo colaboran los estados europeos y el de Marruecos para erradicar las mafias que contribuyen a la inmigración ilegal.  El miércoles, el fiscal superior de Andalucía, Jesús María García Calderón analizará la inmigración relacionada con la violencia de género. Tema en el que Chamizo manifestó solía suceder a que “el 80% de los casos, las víctimas son personas inmigrantes. Los motivos, en el aspecto sociológico, suelen ser que son culturas muy machistas, y en muchas ocasiones, la mujer mantiene al marido cuando emigran a cualquier país europeo, y la reacción de éste es la agresividad”.