Julio de la Rosa: «Las especies invasoras ya amenazan la biodiversidad, la pesca y el turismo en nuestras costas»
El director del Aula del Mar-CEIMAR participa en el encuentro Biodiversidad marina andaluza: del aula al litoral de los Cursos de Verano de la UNIA y destaca la necesidad de conservar unos ecosistemas marinos cada vez más en riesgo
Las especies exóticas invasoras se han convertido en una de las principales amenazas para la biodiversidad marina andaluza. Así lo advierte Julio de la Rosa, director del Aula del Mar-CEIMAR y coordinador de CEIMAR en la Universidad de Granada (UGR), que participa como ponente en el encuentro Biodiversidad marina andaluza: del aula al litoral de los Cursos de Verano de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), en la Sede Tecnológica de Málaga.
El investigador alerta de que los procesos de invasión biológica son cada vez más frecuentes e intensos en el medio marino y de que sus consecuencias van mucho más allá del ámbito ambiental. «Son un problema acuciante y cada vez van a más», explica.
Según De la Rosa, estas especies desplazan a la biodiversidad autóctona y pueden llegar a provocar la desaparición de poblaciones nativas. Además, generan impactos económicos directos sobre actividades estratégicas como la pesca y el turismo, e incluso pueden derivar en temas sanitarios.
«El problema fundamental es que desplazan a la biodiversidad nativa y, al perderla, también perdemos muchas de las funciones ecosistémicas que esas especies suministraban», señala. «De una forma u otra, tendremos que buscar alternativas o incluso pagar por esos servicios».
Más allá de las especies invasoras, el experto subraya que la conservación de la biodiversidad marina constituye uno de los grandes desafíos ambientales de nuestro tiempo. A pesar de los avances científicos, admite que todavía se conoce sólo una pequeña parte de la riqueza biológica que albergan los océanos.
«Falta mucho conocimiento sobre determinados grupos de organismos. Apenas conocemos una ínfima parte de toda la biodiversidad marina existente y continúan descubriéndose nuevos ecosistemas de enorme importancia ecológica», afirma.
A esta falta de conocimiento se suman amenazas derivadas del cambio global, la contaminación, la destrucción de hábitats costeros y la creciente presión humana sobre el litoral.
Un patrimonio que sostiene nuestra vida cotidiana
De la Rosa recuerda que la biodiversidad marina está mucho más presente en nuestra vida diaria de lo que suele percibirse. Numerosos alimentos, cosméticos y productos de uso cotidiano contienen compuestos obtenidos a partir de organismos marinos.
Además, ecosistemas como las praderas de fanerógamas marinas, los bosques de algas o las comunidades de peces desempeñan funciones esenciales para mantener el equilibrio ecológico y proporcionar servicios de los que depende el bienestar humano.
«La conservación de estas comunidades permite mantener servicios ecosistémicos fundamentales. Si perdemos biodiversidad, perderemos también muchos de los beneficios que recibimos actualmente», añade.

Despertar nuevas vocaciones científicas
Uno de los objetivos del encuentro es acercar esta realidad al alumnado y despertar vocaciones profesionales ligadas al estudio y la conservación del medio marino.
«Queremos que cada participante descubra algún grupo de organismos o alguna línea de trabajo que le resulte especialmente atractiva y que pueda desarrollar profesionalmente en el futuro», indica.
El investigador destaca que existe una creciente necesidad de especialistas capaces de estudiar grupos poco conocidos, pero fundamentales para evaluar el estado ecológico de las aguas litorales y oceánicas.
Formación práctica para conocer el mar
Además de participar en este encuentro, De la Rosa dirigirá el próximo mes de julio la microcredencial Técnicas de Buceo Científico para el seguimiento de la biodiversidad marina, una propuesta que combinará formación teórica y práctica en el litoral granadino y cuyo plazo de matrícula estará abierto hasta el 30 de junio de 2026.
La iniciativa busca cubrir una carencia habitual en la formación de los futuros biólogos marinos, centrada con frecuencia en los contenidos teóricos.
«Vamos a enseñar cómo se planifican los muestreos, cómo se desarrollan los trabajos de campo y qué herramientas se utilizan para estudiar estos organismos. Es una formación clave para quienes quieran dedicarse profesionalmente a la investigación marina», concluye.
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