¿Qué es la geopolítica?
La geopolítica se ha convertido en una palabra habitual para explicar tensiones internacionales, decisiones energéticas o cambios en las alianzas. Sin embargo, a menudo se usa como sinónimo de opinión o de comentario sobre la actualidad, cuando en realidad es una herramienta de análisis con un objeto y un método propios.
Entender qué es la geopolítica implica identificar qué elementos del espacio —territorio, recursos, rutas e infraestructuras— condicionan el poder y qué margen real tienen los actores para actuar. Este enfoque permite pasar del titular a las variables que sostienen una estrategia, un conflicto o una dependencia.
En este artículo se define el concepto, se diferencia de las relaciones internacionales, se recorre su evolución y se presentan los marcos clásicos y contemporáneos que ayudan a interpretar el mundo sin caer en simplificaciones.
¿Qué es la geopolítica?
La geopolítica analiza cómo el espacio —ubicación, fronteras, recursos e infraestructuras— condiciona el poder y las decisiones de Estados y otros actores. Explica por qué esos elementos influyen en rivalidades, alianzas, conflictos y estrategias, incorporando variables económicas, sociales, tecnológicas e históricas. En la práctica, convierte esos factores en hipótesis sobre intereses, capacidades y límites.
¿Qué estudia la geopolítica?
- Factores geográficos: ubicación, fronteras, relieve, clima, acceso al mar, pasos estratégicos.
- Recursos y energía: agua, hidrocarburos, minerales, materias primas críticas, acceso y dependencia.
- Infraestructuras y rutas: puertos, corredores logísticos, estrechos, oleoductos, redes críticas, cables submarinos.
- Factores humanos y sociales: demografía, urbanización, identidades, cohesión interna, desigualdad.
- Capacidad económica y tecnológica: base industrial, innovación, productividad, dependencias tecnológicas.
- Relaciones de poder: alianzas, rivalidades, disuasión, coerción, sanciones, zonas de influencia.
- Marcos institucionales: tratados, organizaciones internacionales, normas y regímenes de cooperación.
- Discursos y legitimidad: narrativas, marcos de interpretación, comunicación estratégica, apoyo interno y externo.
¿Cuáles son sus objetivos?
- Entender dinámicas de poder: por qué territorios, rutas o recursos se vuelven estratégicos.
- Ordenar la información: separar condicionantes estructurales de elementos coyunturales.
- Evaluar intereses y límites: qué busca cada actor, con qué capacidades y restricciones.
- Identificar vulnerabilidades: dependencias críticas, cuellos de botella logísticos, exposición a interrupciones.
- Formular escenarios: explorar evoluciones plausibles sin prometer predicción exacta.
- Apoyar decisiones públicas: política exterior, seguridad, negociación y planificación.
- Apoyar decisiones privadas: riesgo país, cadena de suministro e inversión.
Diferencia entre geopolítica y relaciones internacionales
Geopolítica y relaciones internacionales se solapan, pero parten de enfoques distintos.
La primera pone el foco en cómo el espacio y las condiciones materiales condicionan el poder; la segunda explica cómo interactúan los actores y qué marcos (instituciones, incentivos e ideas) influyen en esa interacción.
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Aspecto |
Geopolítica |
Relaciones internacionales |
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Pregunta central |
Cómo el espacio y las condiciones materiales influyen en el poder y las decisiones |
Cómo interactúan los actores del sistema internacional y qué reglas, incentivos e ideas explican esa interacción |
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Enfoque |
Territorial y estratégico: ubicación, fronteras, accesos, dependencias |
Político e institucional: cooperación, conflicto, negociación, normas y gobernanza |
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Variables típicas |
Rutas, recursos, infraestructuras críticas, demografía, vulnerabilidades |
Instituciones, tratados, equilibrio de poder, interdependencia, identidades, percepciones y toma de decisiones |
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Actores |
Estados y también empresas, organizaciones y redes con control de infraestructuras o recursos |
Estados, organizaciones internacionales, ONG, empresas, opinión pública y coaliciones |
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Tipo de explicación |
Condicionantes y límites: lo que es posible o costoso dadas las condiciones |
Patrones de conducta: por qué cooperan o compiten y bajo qué condiciones |
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Unidad de análisis frecuente |
Regiones, fronteras, corredores, zonas de influencia, puntos de estrangulamiento |
Sistema internacional, instituciones, alianzas, crisis, políticas exteriores |
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Producto habitual |
Lecturas estratégicas, mapas de riesgos, escenarios por territorios y dependencias |
Modelos teóricos, análisis de políticas, estudios de caso, evaluación de cooperación/conflicto |
Para evitar confusiones, conviene tener dos ideas claras: la geopolítica no es una opinión sobre la actualidad, y las relaciones internacionales no se limitan a la diplomacia.
La primera ayuda a identificar condicionantes y vulnerabilidades; la segunda ofrece marcos para explicar comportamientos, cooperación y conflicto en el sistema internacional.
Origen y evolución del pensamiento geopolítico
La geopolítica se desarrolla como una forma de interpretar la política internacional a partir de un supuesto básico: el poder se ejerce en un espacio con límites, recursos, accesos y vulnerabilidades.
En el primer tercio del siglo XX, el término se consolida como lenguaje para leer rivalidades entre potencias y para conectar territorio y estrategia en un marco más sistemático.
Durante el periodo de entreguerras, parte de ese enfoque queda asociado a usos ideológicos y a la justificación de proyectos de expansión territorial. Esto contribuye a que, tras la Segunda Guerra Mundial, el concepto pierda legitimidad académica en muchos ámbitos.
Desde los años setenta, el término reaparece con un enfoque más analítico y menos determinista, incorporando variables económicas y sociales.
En décadas posteriores, se refuerzan lecturas críticas que ponen atención también en discursos y narrativas, es decir, en cómo se construye la forma de entender el espacio, las amenazas y los intereses.
Cronología
- Nacimiento del término y primeras formulaciones del vínculo entre Estado, territorio y poder
- Consolidación como lenguaje estratégico en el primer tercio del siglo XX
- Instrumentalización ideológica en el periodo de entreguerras
- Descrédito tras la Segunda Guerra Mundial
- Reaparición académica desde los años setenta con enfoque analítico
- Desarrollo de enfoques críticos centrados en discursos y narrativas
Las teorías geopolíticas que explican el mundo de hoy
Estas teorías no son leyes universales.
Funcionan como marcos de interpretación: ayudan a identificar qué variables suelen pesar más cuando se compite por influencia, seguridad o acceso.
- Heartland (Mackinder): sitúa el foco en el gran espacio interior euroasiático y en la ventaja de la profundidad territorial. Ayuda a observar por qué corredores continentales, fronteras extensas y zonas interiores siguen siendo estratégicas.
- Rimland (Spykman): pone el acento en las franjas costeras de Eurasia, donde se concentran población, comercio y acceso marítimo. Permite leer la persistencia de tensiones y alianzas en litorales, archipiélagos y bordes marítimos conectados a rutas y proyección.
- Poder marítimo vs poder terrestre (tradición estratégica): contrapone el control de rutas, bases y accesos marítimos con la ventaja de la profundidad y el control terrestre. Sirve para interpretar disputas entre proyección global, control regional y protección de líneas de comunicación.
- Chokepoints y control de rutas: analiza el peso de estrechos, canales y pasos estratégicos sobre los flujos comerciales y la movilidad. Ayuda a identificar vulnerabilidades estructurales: dónde una interrupción puede alterar costes, tiempos o capacidades de abastecimiento.
A veces, estas lecturas se complementan con la lógica de zonas de influencia y Estados tapón, útil para entender por qué ciertos países quedan sometidos a presiones cruzadas y a estrategias de amortiguación.
La nueva geopolítica: tecnología, recursos y ciberespacio
Tecnología e infraestructuras digitales
La competencia tecnológica no se reduce a “quién innova más”. Importa quién controla infraestructuras y estándares que sostienen la conectividad y, con ella, la actividad económica y la capacidad de decisión. En este plano, el poder se concentra en nodos y dependencias: si un componente o una red se interrumpe, el efecto se multiplica. Esto ayuda a observar dónde se concentra la autonomía tecnológica y qué puntos generan vulnerabilidad.
Ejemplos de elementos que suelen ser críticos:
- cables submarinos y puntos de amarre
- satélites y servicios de posicionamiento
- centros de datos y redes de intercambio
- semiconductores y equipamiento de red
Ciberespacio y seguridad
El ciberespacio introduce competencia sin necesidad de ocupar territorio. Lo relevante es la seguridad de la información, la protección de sistemas y la capacidad de respuesta. Una acción puede ser barata, difícil de atribuir y con impacto transfronterizo, por eso el análisis se centra en vulnerabilidades sistémicas y no en “líneas de frente”. Esto ayuda a observar qué servicios pueden degradarse y qué efectos en cadena podrían aparecer.
Ámbitos donde suelen concentrarse riesgos:
- sistemas financieros y de pagos
- redes eléctricas y servicios esenciales
- logística y transporte
- administraciones y proveedores críticos
Recursos, energía y cadenas de valor
La transición energética cambia el mapa de dependencias. El foco no está solo en combustibles, sino en materiales y cadenas de valor necesarios para tecnologías críticas. La ventaja no depende únicamente de disponer de recursos, sino de procesarlos, transformarlos y moverlos con estabilidad. Esto ayuda a observar qué dependencias son estructurales y dónde pueden aparecer cuellos de botella.
Ejemplos de cuellos de botella recurrentes:
- minerales y materiales críticos (extracción y procesado)
- capacidad industrial para fabricación y componentes
- corredores logísticos y capacidad portuaria
- almacenaje y transporte energético

Herramientas económicas y dependencias asimétricas
La economía se integra como instrumento geopolítico con más intensidad: sanciones, controles de exportación, restricciones tecnológicas y políticas industriales. El punto clave es identificar dependencias asimétricas: dónde un actor puede presionar sin asumir el mismo coste. Esto ayuda a observar qué palancas son viables y qué riesgos de retorno puede generar una medida.
Tres preguntas útiles para analizar cualquier caso:
- Localizar infraestructuras críticas: qué nodos sostienen conectividad, energía y logística, y quién los controla.
- Evaluar sustitución: qué dependencias son reemplazables y cuáles requieren tiempo y capacidad industrial.
- Medir resiliencia: qué margen real existe cuando aumentan costes, riesgos o interrupciones.
Preguntas frecuentes sobre geopolítica
¿La geopolítica predice el futuro?
No. La geopolítica no “adivina” resultados. Sirve para identificar condicionantes, intereses y márgenes de maniobra, y a partir de ahí formular escenarios plausibles y evaluar riesgos.
¿Geopolítica y geoestrategia son lo mismo?
No. La geopolítica analiza condiciones (territorio, rutas, recursos, vulnerabilidades). La geoestrategia se centra en qué decisiones toma un actor para alcanzar objetivos dentro de esas condiciones.
¿Qué variables pesan más en un análisis geopolítico?
Depende del caso, pero suelen repetirse cuatro bloques: posición y acceso, recursos e infraestructuras, capacidad económica-industrial y alianzas. La clave es jerarquizarlas según el contexto.
¿La geopolítica es solo cosa de Estados?
No. Los Estados siguen siendo centrales, pero también influyen organizaciones internacionales y empresas cuando controlan infraestructuras, tecnología o cadenas de suministro relevantes para la autonomía y la seguridad.
¿Qué ejemplos sirven para entender la geopolítica sin depender de la actualidad?
Suelen ser estructurales: estrechos y pasos marítimos, corredores terrestres, fronteras sensibles, zonas de influencia, rutas comerciales y dependencias energéticas o logísticas.
¿La geopolítica significa que “la geografía es destino”?
No necesariamente. La geografía condiciona, pero no determina. Decisiones políticas, economía, tecnología y alianzas pueden ampliar o reducir las opciones de un actor.
¿Cómo evitar análisis geopolíticos simplistas?
Tres reglas: separar hechos de interpretaciones, explicitar qué variable se usa como causa y evitar relatos de una sola explicación. Un buen análisis también plantea alternativas y límites.
¿Qué aporta estudiar geopolítica de forma sistemática?
Aporta método: seleccionar variables, priorizarlas, comparar casos y argumentar con criterios claros. Eso reduce intuiciones y mejora la lectura de la actualidad.
¿Geopolítica y geografía política son lo mismo?
No. La geografía política describe cómo se organiza el poder en el espacio (fronteras, Estado, administración). La geopolítica analiza cómo ese espacio y sus recursos influyen en rivalidades, estrategias y decisiones en el ámbito internacional.