El impacto de la agricultura ecológica en la biodiversidad del suelo
En cada puñado de tierra hay más organismos vivos que estrellas en nuestra galaxia. Esta diversidad microscópica, compuesta por bacterias, hongos, lombrices e insectos, es el corazón de los ecosistemas agrícolas. Sin ellos, el suelo perdería su capacidad de alimentar a las plantas, reciclar nutrientes y retener agua, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria global.
Un suelo rico en biodiversidad no solo mejora la productividad agrícola, sino que también lo hace más resiliente frente a la erosión y las condiciones climáticas extremas. Por ejemplo, las lombrices crean galerías que facilitan la infiltración de agua, mientras que los hongos micorrícicos maximizan la absorción de nutrientes por las raíces.
La agricultura ecológica, mediante prácticas sostenibles como la rotación de cultivos y el uso de abonos orgánicos, se presenta como la solución para proteger y potenciar esta biodiversidad. Frente a los impactos negativos de la agricultura convencional, que degrada el suelo con fertilizantes y pesticidas, el modelo ecológico fomenta la vida en el suelo y asegura su sostenibilidad.
Según la FAO, el suelo alberga más del 25% de la biodiversidad terrestre y procesa cerca del 90% de la materia orgánica. Proteger esta riqueza biológica no es solo una opción, sino una necesidad urgente para garantizar el futuro de la agricultura y del planeta.
