En poco más de un año, Adobe Firefly superó los 13.000 millones de imágenes generadas. Y una obra digital vinculada a NFT se vendió en Christie’s por 69.346.250 dólares. No son casos aislados: son la prueba de que la tecnología ya no acompaña al arte, lo está redefiniendo.
El cambio no va solo de herramientas. Va de procesos y reglas: cómo se crea, cómo se conserva, cómo se expone, cómo se distribuye y quién firma una obra cuando el método de producción cambia.
En este artículo repasamos los hitos que transformaron las prácticas culturales y las tecnologías que están marcando el presente —IA generativa, 3D avanzado, XR y blockchain— para responder a una pregunta clave: qué cambia, dónde y por qué importa para quienes crean, investigan o trabajan con cultura.